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Hicimos nuestra parte

Por: Redacción 17/08/2016

Se dice que el mundo está cambiando y por ende, Panamá también. Se han perdido los valores, tradiciones y sobre todo la cultura, la justicia y la honradez. Donde es más importante el “qué hay pa mí” que “en qué puedo contribuir”.

 

Nosotros, lo de la generación de los "baby boomers" (nacidos entre 1946-1964), hicimos nuestra parte.

 

Nos toca tratar de continuar colaborando... pero definitivamente no somos los actores principales. Esto es así, no solo en Panamá.

 

La sociedad cambia y los valores de ayer se van perdiendo. Los valores de hoy no son los nuestros y aunque nos duela, es poco con lo que nuestra generación puede contribuir ahora.

 

La sociedad del pensante se ha movido al costado, dando espacio ahora a la  sociedad del conocimiento digital y poco pensante, que encuentra todo al alcance de un equipo de 5cm. x 11.5cm. con poderes comunicativos y audiovisuales llamado celular y que ha desplazado al invento de Alexander Graham Bell (el teléfono fijo), que está desplazando a los medios de comunicación escrita y deteriorando el idioma de Cervantes, de Shakespeare y los restantes del mundo, dando paso a un lenguaje abreviado que usa la juventud de hoy, desplegado a través de redes sociales cuya velocidad de propagación va más alla de la barrera del sonido.

 

Todas las áreas de la sociedad han sido impactadas con cambios, para algunos retrógrados, para otros modernos y necesarios. 

 

La política sin embargo ha variado poco en los últimos 40 años. Seguimos eligiendo gobernantes que prometen el cielo y la tierra, pero que solo alcanzan la gloria de su propio bolsillo y el de su círculo cero, mientras los gobernados siguen padeciendo los mismos pesares, dolores y la continua amnesia de los sucesos y actuaciones de los que nos gobiernan.

 

Los medios informativos han cambiado su objetividad y responsabilidad periodística a un periodismo en el que el principal objetivo es ser un negocio rentable y no la noticia seria y veraz.

 

La justicia que dependía de la honradez y consciencia ciudadana vertical, ha cambiado a una modalidad de justicia selectiva y consciencia de intereses.

 

Podemos nosotros seguir intentándolo, pero nuestro tiempo es infinitamente corto. Debemos asumir que hicimos nuestro deber procreando una familia que llevará adelante al menos nuestros valores, mimetizados en la cultura y la sociedad del hoy y del mañana. Recordemos que la sociedad que nos dejaron los que nos precedieron también nosotros la cambiamos.

 

¿Fue mejor la que heredamos o es mejor la que cambiamos?

 

Esta será la pregunta que cada generación se haga... Como decía el fundador de IBM: "Lo único permanente es el cambio".

 

Para este servidor, si bien es cierto que los cambios deben ser para mejor, en la sociedad panameña de hoy no se vislumbran esos aires de cambios positivos que se requieren para dejar de ser tercermundistas.

 

Si en algo puede contribuir aún nuestra generación, es en hablar alto y claro.

 

La juventud actual, con sus excepciones por supuesto, están creando una sociedad parasitaria, conformista y de pocas aspiraciones. Vivimos con la esperanza de que el país crezca y el gobierno tenga más ingresos para subsidiarnos, no nos preocupamos de exigir a los educadores su responsabilidad de que día a día la educación sea mejor y que deben prepararnos para afrontar los retos de la globalización y sacar provecho a la posición geográfica de nuestra nación. En educación estamos en los escaños más bajos en los índices de competitividad de los organismos internacionales.

 

Ya es hora de que el gobierno se preocupe de tener instituciones democráticas, eliminar los subsidios que con la excusa de beneficiar a los más necesitados, solo están creando más pobreza y castrando la creatividad, pues es bien sabido que la necesidad es la madre de la inventiva.

 

Es tiempo de que a la hora de escoger a nuestos gobernantes, escojamos los más aptos y menos encantadores de serpientes. Si bien es cierto que el hombre es un animal político, nosotros tenemos políticos animales. Hay que definir una nueva casta de gobernantes en que la honradez y el realmente actuar en favor del gobernado, sea lo que prive en sus acciones. El que no cumple se le castiga con el voto.

 

Panamá tiene todo para dejar de ser un país tercermundista. Otras sociedades iguales a nosotros lo hicieron. Solo está en nosotros cambiar el “chip”.

 

 

Exalumno del Instituto Nacional/Generación 64-65

 

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