Historia se repite
Los grupos indígenas están divididos, por lo menos esa es la percepeción de los ciudadanos.
Una facción que lidera la cacica Silvia Carrera se mantiene sentada en la mesa de diálogo, mientras la otra encabezada por Mijita Andrade amenaza con cerrar calles y tomarse el proyecto Barro Blanco.
Lamentablemente la lucha de poder a lo interno de la Comarca Ngäbe Buglé podría desencadenar un nuevo conflicto donde los más perjudicados serán el resto de la población.
Un grupo de indígenas mantiene en alerta las autoridades policiales, luego que intentaran penetrar en el proyecto hidroeléctrico Barro Blanco con la intención de detener su construcción. Se han reportado varios enfrentamientos entre policías e indígenas, lo que siembra nuevamente el temor en varios sectores productivos del país.
Si los indígenas insisten recurrir a la fuerza para lograr sus demandas entonces se habrá retrocedido en los acuerdos negociados hace algunos meses.
Es un hecho que existe una mesa técnica instalada que está discutiendo la situación de Barro Blanco, pero Andrade y otros dirigentes radicales parece que no quieren negociar y pretenden imponer sus intereses por encima de pactos.
El gobierno debe ser vertical en su postura de negociación y dejar establecido que se mantiene el diálogo pero sin permitir acciones violentas.
Los indígenas deben comprender que aunque viven dentro de una zona comarcal también deben respetar las leyes del país. Nadie está por encima de las leyes y la Constitución.
Si en verdad buscan presevar sus recursos naturales, deben respetar el derecho del resto de la población. Los actos vandálicos y las medidas de fuerza deben quedar atrás en estos tiempos.
