Hito de la identidad
Hemos asistido a la celebración de la primera centuria del canal interoceánico, dándole gracias a Dios por todos los beneficios para los nacionales y los que aquí residen. Sin embargo, además del estilo elitista como se conmemoró la hazaña, hemos vuelto a escuchar a gente versada hablar sobre nuestro país.
Y qué tristeza el vacío de interpretación de parte de las autoridades locales al respecto. Cualquier extranjero puede venir a dar seudolecciones de historia y aquí se le aplaude sin más.
Antes de que los Estados Unidos de Norteamérica se apropiaran del término y de su gentilicio, ya Panamá existía. Antes de que Nueva Granada jalonara para sí la expresión Colombia, acuñada por el venezolano Miranda, ya Panamá existía.
Panamá siempre fue Panamá, o el Istmo; por lo que opino que en el artículo l de la Constitución hace falta anotar como nombre oficial: República del Istmo de Panamá.
¡Qué importancia posee el apelativo!
Otros casos son los de México que durante toda la colonia se le denominó Nueva España, o el nombre colonial de Isla La Española con el que se conoció a la República Dominicana y Haití.
Las raíces de nuestra nacionalidad, conjunción de las diversas culturas aquí asentadas, hay que buscarlas, por lo menos en la imperial fecha del 15 de agosto de 1519, cuando otras regiones del continente apenas estaban siendo recorridas.
Nuestra independencia se da de España (1821), pero al no contar con ejército y ayunos de organización, los próceres optan por el genio de Bolívar; pero al morir este con su sueño, el Istmo queda a merced del militarismo neogranadino; porque ya Venezuela y Ecuador habían trazado sus derroteros, ajenos a la Gran Colombia bolivariana (1830).
Intentos de separación como en 1840 (Estado Libre del Istmo) y otros más, fenecieron por falta de armas no de deseos. Sabiendo lo convulso que era el panorama, los neogranadinos ponen a Panamá a disposición del poderío estadounidense, porque eran incapaces de garantizar su sujeción (1846).
El Estado Federal del Istmo (1855) describe el alma de nuestra nación.
¿Qué sucedió en 1903? Simplemente, por motivos de la ruta canalera, el Ejército estadounidense apoya el único movimiento de separación que prosperó y con ello se funda el sistema republicano, tema pendiente desde 1821.
En este país de inconsistencias, las autoridades les dan más beligerancia a las primeras fechas novembrinas y demeritan la verdadera efeméride nacional que se suscita el 28 de noviembre, día venido en caída.
A los necios que insisten en afirmar que Estados Unidos nos creó, les digo que la república no hace a la nación, sino lo contrario, la nacionalidad da el sistema político, lo supera, le da sentido; las leyes republicanas solo organizan la comuna.
A los mediocres que aseveran que nos independizamos de Colombia les pregunto: ¿También Venezuela y Ecuador se independizaron de Colombia en 1830?
La Santa Sede reconoció en 1999 la primacía político religiosa de Panamá respecto a las demás estructuras continentales americanas cuando eligió a Panamá la legítima heredera de la primera diócesis de tierra firme, Santa María La Antigua.
Uno se independiza del papá (España), no de un hermano menor (Nueva Granada, luego Colombia).
¡Que viva la República del Istmo de Panamá!