Homenaje a la vida
Es el gobierno del Reino de España el Observador Permanente de la Organización de Estados Americanos que más coopera con sus programas. Su vocación americanista se proyecta de diversas formas en proyectos que brindan al continente paz y tranquilidad, además de promover el respeto a los derechos humanos. Uno de esos proyectos ha sido la erradicación de las minas antipersonales que tanto daño han causado en algunos países centroamericanos, hito que se conmemoró el pasado mes de junio en Consejo Permanente Extraordinario de la OEA. Gracias a ese programa auspiciado por la organización, más de 200 mil minas han sido destruidas en tierra; más de un millón de esas minas reducidas en depósitos y más de mil doscientos sobrevivientes apoyados en su rehabilitación y esfuerzos de reintegración profesional.
Bajo el patrocinio de su dinámico Embajador ante la OEA, Don Javier Sancho, España presentó en el Museo de las Américas el 17 de noviembre la exposición “Vidas Minadas”, consistente en las fotografías del fotoperiodista español Gervasio Sánchez de personas que han sufrido estragos en sus cuerpos como consecuencia de una mina antipersonal tomadas hace diez años, repitiendo las fotos diez años después con las personas afectadas. Sánchez, contó que dos amigos periodistas suyos, por minas encontradas en Afganistán perdieron alguna extremidad. Una de las víctimas, Manuel Orellana, quien quedó sin piernas cuando tenía veinte años al terminar la cosecha de café en el Volcán San Salvador, también se hizo presente en el dramático evento. Se le salieron las lágrimas al decir que lo primero que pensó al ver la pérdida de sus piernas era que no jugaría más fútbol. Hoy el mayor de sus cuatro hijos esta en la Universidad gracias a su esfuerzo y sacrificio.
Este homenaje a la vida con que España se une a la celebración de Centroamérica como zona libre de minas antipersonales, como dijera el Embajador colombiano en la OEA, Luis Alfonso Hoyos, debe servir de inspiración para que todo el continente este libre de este terrible y cobarde instrumento de muerte y que promueven en su país grupos irregulares como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que poco le importa matar a inocentes ciudadanos ajenos al ilógico conflicto que impulsan. Me tocó recordar en ese Consejo Permanente la todavía presencia de artefactos bélicos y químicos que aún se encuentran en poblaciones cercanas a los sitios que durante tantos años ocuparon en Panamá las fuerzas militares norteamericanas y que cada cierto tiempo causan estragos a inocentes panameños que se topan con alguno de ellos.
Dos agentes de la Policía de Fronteras, para esos mismos días (24 de junio), que patrullaban territorio panameño en el Darién se encontraron minas antipersonales que al estallar les afectaron sus extremidades. Estos valerosos policías, Alejandro Pérez y Arístides Guevara, han sido auxiliados por el Gobierno Nacional al enviarlos a Colombia para su rehabilitación, reflejan lo negativo y dañino de estos grupos irregulares en las batallas que libran en países como Colombia. Ojalá que el esfuerzo que a nivel mundial se lleva a cabo para erradicar las minas antipersonales y que con tanto éxito España ha estado apoyando, reflejado íntegramente en la exposición de Gervasio Sánchez, sirva para unamos esfuerzos en esta lucha que casi la quita la vida a dos inocentes agentes del orden panameños. Su erradicación total sería un permanente Homenaje a la Vida.
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