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Honduras y el Lobo Latinoamericano


El cuento de Caperucita y el lobo viene tomando vida en nuestra realidad continental sirviendo de inspiración en la política interna como internacional, nada más que en esta obra, los actores son reales y el lobo (continental) se sale con la suya.

Hemos sido testigos de cómo el ex presidente Uribe, en Colombia, trabajó incansablemente y hasta el último día de su cuestionado segundo mandato, por lograr una tercera reelección. Sin embargo, negaba su interés en reelegirse o daba respuestas incoherentes, mientras un coro la aupaba y defendía.

Muchas actuaciones repudiables se le atribuyen por las cuales tiene investigaciones en curso y varios de sus colaboradores han sido condenados. No obstante, está bien blindado y a la espera de volver a las mieles del poder y las grandes escoltas.

La reelección más cuestionada es la de Hugo Chávez en Venezuela, a pesar de que la gran mayoría del pueblo la respaldó en elecciones y referéndums. Debo dejar constancia de que la primera y única Constitución americana (impulsada y respaldada por Chávez) que admite la revocatoria de mandato del Presidente de la República, es la venezolana. Está clarísimo que nadie más quiere imitarlo ni se atreven a convocar una Constituyente.

Cuando los militares hondureños ejecutaron el siniestro golpe de Estado contra el Presidente Constitucional Zelaya y empotraron, en una “elección” sin garantías, a su ex compañero de armas, Micheletti, dijeron que la consulta popular que impulsaba el entonces Presidente, sobre una posibilidad de reelección, era violatoria de la institucionalidad democrática. Luego hubo otra intentona golpista en Ecuador. Gracias a Dios ya la base militar extranjera había sido retirada de ese país. En Honduras persiste la base extranjera de Palmerola.

Si nos detenemos un poco y analizamos el panorama y las actuaciones posteriores al golpe de estado en Honduras, encontramos todo tipo de atropellos contra el pueblo, medios de comunicación y asesinatos de líderes obreros y periodistas. El Parlamento de ese país, ahora si, aprueba, sin consulta popular, lo que le negaron y por lo que acusaron y dieron golpe a Zelaya.

Don Porfirio Lobo dice al respecto que su aceite si se mezcla con el agua, pero, como Uribe y otros velados reeleccionístas, niega querer reelegirse. Cuan sincero y desinteresado es don Porfirio.

Los lobos andan sueltos, pero, fieles al permanente líder de camada, aunque este se encuentre más al norte, tiene bases en varios territorios desde donde sus (aullidos?) instrucciones son atendidas. El lobo de Caperucita tiene descendencia… y más hambre.

Las jóvenes democracias indo-americanas deben reforzarse y ser precavidas.

*Analista Internacional.