Honestidad de los políticos
En relación con esta virtud de la honradez, muchos políticos se jactan de ser honrados con el objetivo de captar votos de los electores. Muchos no lo son, pero en sus campañas hacen alarde de su honestidad y descalifican a los otros candidatos de ser corruptos.
Estos personajes políticos que pretenden engañar a la población de que poseen una gran honestidad, muchas veces, como reza un refrán, les “sale el tiro por la culata”.
Estos candidatos que cotidianamente se alaban de su conducta honesta pretenden proyectar ante la sociedad panameña que son hombres químicamente puros, criticando a los demás candidatos que se oponen a su pretensión política, de ser corruptos, ellos solo tienen la exclusividad de ser honestos.
Pero en la dinámica de la política existe una ley o principio: si tú criticas a tus adversarios, estos no se cruzarán de brazos y regresarán tus críticas, y en ese momento se inician los problemas para el hombre o candidato que se alaba de que es honesto, pues en sacudidoras de trapos sucios de deshonestidad o corrupción, de nepotismo cuyo autor es precisamente el candidato que expresa en todas sus intervenciones ante los medios de comunicación social que es el individuo, el candidato más honesto del país y del mundo.
En esa dinámica de la política todos los candidatos deben tener presente en todo momento que si critican al contrario este también les criticará y de esas críticas podrían salir verdades que no esperaban.
Estas verdades podrían demostrar con evidencias, pruebas y testimonios que los dejarían mal parados, e incluso quedarían como mentirosos frente a sus electores, pues la crítica de su adversario demuestra, de manera contundente, que de honesto no tiene absolutamente nada y que de mentiroso tiene mucho, lo cual no le beneficiará en sus pretensiones políticas, por lo que recomiendo a estos superhonestos que mejor cierren la boca, pues así le iría mejor.