default

Honor a quien lo merece

Por: Redacción 16/06/2014

Hace ya un par de meses quería escribir estas palabras, y en alguna medida que las mismas llegasen a los oídos de una persona que para mí ha sido y será después de mucho tiempo una digna representante por haber llevado a cabo una labor tan difícil y titánica frente a un ministerio marcado por la política criolla, un ministerio lleno de barreras tanto profesional como a nivel económico, y, para mí, ocupado anteriormente por demagogos no comprometidos con la educación en este país.

Irreverente, imponente, seria, fuerte en sus convicciones, madre, profesional y muy comprometida. Se trata de la señora ministra de Educación, Lucinda Molinar.

Gran privilegio ha de haber sentido en su trayectoria como profesional de la pluma, la señora en mención, de haber llevado a cabo su labor con tesón, rompiendo todos los paradigmas a su alrededor, luchando de frente contra un conglomerado de personas (llamadas docentes) que se han dedicado 5 años lamentablemente a atacar, despreciar, desprestigiar, amañar la educación de nuestros estudiantes sin el más mínimo respeto y sin el más mínimo ánimo de mejorarla, sino alimentados de rencores e intereses oscuros, con tal de que sigamos ocupando a nivel latinoamericano uno de los peores lugares, frente al crecimiento económico y todas las bondades y resurgimiento que como país ha logrado nuestro presidente saliente, Ricardo Martinelli.

Lo hizo muy bien, convencida de sus ideas y, sobre todo, lo hizo por Panamá. Se quedó 5 años y cumplió su papel sin politiquerías y sin dejarse llevar por las críticas de sus detractores. Se quedó y como buena guerrera supo manejar crisis que tal vez otros u otras no se atrevieron afrontar. Una de las mejores designaciones del cuerpo de ministros de este periodo del gobierno saliente y realmente la más criticada.

Gracias por haber demostrado cómo muchas mujeres somos capaces por nuestras convicciones y fortaleza llevar a cabo con voluntad y disposición nuestras responsabilidades.

Le debo la alegría de haber representado dignamente a las mujeres frente a los retos que cada día se nos impone de cara a la competencia de géneros que la mayoría de las veces nos brinda la oportunidad de demostrar de lo que somos capaces las mujeres cuando estamos comprometidas con nuestros ideales.

“Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad”.

Edición Impresa

Viernes 7 de agosto de 2026