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Horatio Nelson (1758 – 1805)


Este almirante inglés tenía gran afición por el mar en cuyas cercanías vivía. Siendo niño, entrada ya la noche no aparecía. Sus padres solicitaron a los vecinos que los ayudaran a buscarlo. Al fin y al cabo lo vieron entre unas rocas caminando de regreso.

Al recibirlo le preguntaron si no había sentido miedo durante su aventura, y respondió: -¿Miedo? Y eso, ¿qué es? –Y siempre se dejó arrastrar por su incontenible afición al mar.

En la batalla de Tenerife sufrió tan seria herida en un brazo que se hizo inevitable amputárselo con urgencia. Y mientras se lo cortaban, dijo: - Aprisa. Aprisa que todavía me queda un brazo para defender a la patria–.

Por su valor y sus triunfos había recibido varias condecoraciones. En la batalla de Trafalgar, como de costumbre, vistió con su uniforme y en él todas aquellas prendas.

Un oficial le aconsejó quitárselas, diciéndole: -Os pueden conocer por ellas y haceros blanco de sus disparos. Nelson le respondió: -Las he ganado todas en defensa de la patria y si muero con ellas, tendré el honor de no haberlas abandonado nunca –. Y en efecto, eso le costó la vida.