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Huelga docente

Por: Redacción 18/07/2016

 

En los medios televisivos, en las calles, en los centros comerciales, los padres de familia, gobernantes y todos los que conformamos este país abrimos nuestra boca para decir: ¡Ya van los docentes con sus huelguitas de aumento salarial!, pero sabemos exactamente qué pelean los educadores. No solo un aumento salarial, que se les prometió en gobiernos anteriores y por eso debe cumplirse, sino que ninguno sabe cuándo la sopa está lista más que el que cocina y la cuchara que la revuelve.

 

...muchos de los educadores se comprometen tanto con sus estudiantes que compran los almuerzos para que puedan pasar la tarde, y la gran mayoría de estos niños vienen a las escuelas sin una alimentación previa...

 

Los educadores se caracterizan por realizar sus luchas y que estas sean escuchadas  por los altos mandatarios, que salen en los noticieros, y muchos de ellos en sus sillas de diputados muy cómodos gozando de su aire acondicionado y de los muchos beneficios que tienen sin hacer nada, haciéndonos creer a todos los ciudadanos que todo está bien, que todo marcha de maravilla, o ¿es que acaso vivimos con Alicia en el País de las Maravillas?

No entiendo cómo una ministra de Educación, siendo educadora, permite que se juegue con la educación y con los miles de educadores de este país. ¿Por qué será que en Panamá las leyes no funcionan y menos en educación? La respuesta es sencilla, no están organizados y proponen leyes sobre leyes y proyectos sobre proyectos, solo veamos el tema de la jornada extendida, la cual para nada ha funcionado y vemos los estudiantes muertos de hambre recibiendo unas horas extras en los salones, pero sin beneficio alguno, pues estos muchachos no pueden estudiar con el estómago vacío.

Ninguno de los ensacados sabe que muchos de los educadores se comprometen tanto con sus estudiantes que compran los almuerzos para que puedan pasar la tarde, y la gran mayoría de estos niños vienen a las escuelas sin una alimentación previa cuando nuestros mandatarios comen los mejores banquetes y qué decir de las escuelas rancho en esta época y, con un Canal ampliado, la pobreza la vemos latente con estos ranchitos donde maestros y estudiantes deben luchar con agallas para lograr por lo menos escribir su nombre y la nueva galletita para nutrirlos.

Señores, abran los ojos, de no invertir en nuestra educación veremos una juventud y un país gobernado por neófitos. Siéntense a conversar con los gremios, que no se les ignore a los que educamos al presidente, abogados, doctores y a todos los profesionales de este país. No juguemos con la inteligencia de todo un país.

Educadora

 

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