Humanidades, crisis y filosofía (I)
Este artículo -que se dividirá en dos entregas- es una breve explicación del origen y contenido de la compilación de artículos titulado “Humanidades, crisis y filosofía” que se presentó reciente en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá. Es un esfuerzo por pensar, es la aventura del pensamiento. Es el proyecto de filosofar de Nuestra América, ya de vieja data, al que siempre nos invita Horacio Cerutti Guldberg y un poco más atrás Martí.
En esta primera entrega haré énfasis a lo anecdótico de la compilación. Este libro es una compilación de artículos que son heterogéneos, y que han tenido lugar por diversas razones, momentos y lugares diferentes. Pero que centralmente gira en torno a las preocupaciones que he externalizado con diferentes académicos que agradezco por un excelente intercambio crítico, del cual he aprendido y soy deudor.
Voy a mencionar algunos acontecimientos que propulsaron la idea del libro. Primero mi trabajo de grado para obtener el título de licenciatura en la Universidad de Panamá, en aquel entonces, Roberto Arosemena Jaén que era mi tutor de tesis, me obsequió un libro de Martha Nussbaum titulado ‘Sin fines de lucro’, el cual leí rápidamente por la forma didáctica y clara que acostumbran escribir los norteamericanos. También me prestó el libro de Koselleck, Crítica y crisis.
De estos dos libros me quedaron dando vuelta dos ideas: una, el papel de las humanidades en el mundo moderno y, dos, el concepto de crisis. Estas ideas se fueron madurando cada vez más, pero fue gracias a un artículo de Urania Ungo, ‘Por qué el neoliberalismo se deshace de la filosofía’, que me sirvió de referencia y que quería probar efectivamente lo que decía mi querida profesora de filosofía en aquel momento, y así fue: la filosofía es la que menos horas tiene en el pénsum académico de la educación media, y eso va aumentando, no solo en Panamá, sino el mundo.
Después me inscribí en un seminario de Historia Ambiental, que dictaba Guillermo Castro Herrera en la Universidad de Panamá. Estuvimos por una semana entera trabajando sobre la historia ambiental, pero haciendo énfasis en la crisis, por un lado natural, pero también social. Lo que me ayudó a ir formando una idea más sobre el particular, y sobre esto hay algo en la compilación.
Sobre los análisis políticos, soy deudor en gran parte del politólogo Jorge Giannareas, que me impulsó a leer dos obras monumentales, que se encargó personalmente de que las tuviese físicamente, que hoy me siguen y me seguirán por muchos años: ‘La fenomenología del espíritu de Hegel’ y ‘Los orígenes del totalitarismo de Arendt’, libros que discutimos junto a un grupo de colegas por dos años.
Esto no podía estar complementado, si no fuera porque discutiera todas las semanas la coyuntura política, con un café, en momentos diferentes y lugares, con Nils Castro y Miguel Montiel.
No puedo dejar de mencionar a mi profesor de posgrado Pedro Pineda, que casi todos los días me tiene actualizado con la bibliografía más beligerante sobre los temas tanto humanísticos como el de las ciencias.