Iberia
Querido Director,
Convendrá conmigo que escribir obituarios y sobre todo si se ha conocido y apreciado al muerto, es poco agradable y es el caso de este artículo, que es la nota necrológica de la compañía de aviación Iberia, tal como la hemos conocido durante decenios. De capital privado, nació en 1927 y después de diversos avatares históricos y cambios de nombre, reapareció como tal “Iberia Líneas Aéreas de España” en 1937 en la parte de España que controlaba Franco. Ya al principio de los años 40 empezó a volar a las grandes capitales europeas, en el 46 voló a Buenos Aires y en el 54 se estrenó en el aeropuerto de Nueva York. Para decenas de millones de españoles, resto de europeos e hispanoamericanos la palabra Iberia y sobre todo sus aviones, significaban y representaban a España, no en balde lleva decenios volando y a diario a todas las capitales hispanoamericanas, transporta 34 millones de pasajeros al año y sus 120 aviones van a 206 destinos de 46 países.
Hace unos años y sin que nadie pensase en el éxito, se inició un proceso de fusión con British Airways, pero después de muchos altibajos este mes de noviembre las dos juntas generales de accionistas han aprobado esa fusión, de la que resulta la tercera aerolínea del mundo (detrás de Delta y American Airlines) y curiosamente, a petición de la propia British, Iberia, que sólo tendrá 45% de la nueva compañía, mantendrá su marca y logotipo no solamente para no perder el gran mercado latinoamericano, sino para reforzarlo y duplicarlo en un corto plazo.
Como la gestión operativa y la mayoría accionarial van a estar en mano de los directivos de British, podemos decir sin temor a equivocarnos que Iberia ha muerto y por lo tanto, es el momento de glosar sus grandes virtudes y procurar pasar de puntillas por sus graves defectos, como haríamos al escribir sobre un primo que ha muerto y al del que siempre se dice “era muy bueno, era muy bueno…”
La primera gran virtud es que los colectivos de pilotos de todo el mundo, unos en alto y otros por lo bajini afirman y reconocen que los pilotos de Iberia, hasta hace poco muchos de ellos procedentes del Ejército del Aire, son por preparación, experiencia, controles internos e intensivos cursos, los mejores del mundo. Comprenderá Usted, que para esa mitad de pasajeros que van muertos de miedo en los aviones, el pensar que el aparato está pilotado por un tipo muy preparado, es un alivio. Las azafatas y auxiliares de vuelo masculinos, cumplen años como Usted y como yo y como tiene derecho a volar hasta los 60 años, todos los hombres, sobre todo cuando éramos jóvenes, nos hemos quejado de la avanzada edad de las azafatas de vuelo, bien es verdad, que muchas veces unas canas teñidas son compensadas por una profesionalidad de alto nivel y que el personal auxiliar no son saloneros, sino que son especialistas en seguridad a bordo y que de paso le ofrecen un periódico y una comida. He de confesarle que como otros miles de españoles, yo fui apóstata de Iberia y crucé el Charco varias veces de la mano de Delta, United, American, etc. y aunque los pasajes eran más baratos, al final que la mayoría, he vuelto a los brazos de Iberia.
Ya en el final, quiero resaltarle un factor al que cada vez se le da más importancia, sobre todo en los trayectos largos, que es el de la comprensión de algunas situaciones personales que no están contempladas entre las obligaciones del personal de vuelo.vLe aseguro, porque lo he vivido reiteradas veces, que la diferencia de humanidad entre el personal de Iberia y las grandes compañías anglosajonas y norteamericanas, es de 10 a 1 a favor de los españoles, máxime en estos momentos de controles rigurosos y exhaustivos que hacen que muchos pasajeros cuando suben al avión, ya estén estresados.
Iberia ha muerto. ¡Viva la globalización! Descanse en paz.
Atentamente,
