Ideas, no ataques
El debate de los cinco candidatos presidenciales en la Cámara de Comercio permitió distinguir con nitidez meridiana las diferencias entre los que tienen propuestas estructuradas de buen gobierno y los que divagan sobre generalidades, descargando pullas ponzoñosas contra los adversarios políticos. José Domingo Arias demostró una vez más por qué razones marcha a la cabeza de las encuestas de opinión.
Expuso con claridad la consistencia de sus propuestas, que otorgan prioridad a la comida barata y a la educación como agente transformador de la sociedad. Enfatizó que incrementará el número de jumboferias y jumbotiendas para que el pueblo tenga acceso a comestibles con precios directos del productor al consumidor, libre de intermediarios y especuladores. Su propuesta contrasta con la de controles de precios de Juan Carlos Varela, los que han fracasado en Venezuela y Argentina, debido a la creación de mercados negros, al impacto negativo en los productores agropecuarios y al alza de costos que generan.
La reforma del sistema de educación, desde kindergarten hasta la universidad, constituyó un tema medular de sus postulados conceptuales. La educación se erige como el instrumento más importante de cambios en la estructura social panameña, ya como aliciente de jóvenes encallados en la delincuencia o como generador de oportunidades vocacionales y profesionales que les permita salir de la pobreza y mejorar su calidad de vida.
La concepción de la educación expuesta por Arias surge como antípoda a la propuesta represiva de Juan Carlos Navarro de sancionar con cadena perpetua –inexistente en el Código Penal– y considerar a los menores como delincuentes mayores de edad, posición reñida con los principios del Unicef y la legislación penal moderna.
A juicio de Arias, la ola de inseguridad disminuirá en el país, a medida que se reinserten al seno de la sociedad, por la vía de la educación, a los que delinquen y no confinándolos muchos años en las cárceles.
Con sobriedad y altura conceptual, sin incurrir en ataques de orden personal a base de bochinches, captó la simpatía y adhesión de miles de panameños que lo admiran por el respeto a la dignidad humana y la tolerancia con los que tienen distinta posición ideológica.
Los candidatos Juan Jované, independiente, y Genaro López, del FAD, no lograron explicar con precisión sus planes de gobierno, constriñéndose a repetir consignas políticas de orden general.
A pocas semanas de las elecciones del 4 de mayo, el candidato de CD y Molirena se consolida en la primera opción para convertirse en el próximo inquilino de las Garzas. Cuando asista al debate del 16 de abril, organizado por la Universidad de Panamá, el Consejo de Rectores y la Asociación de Universidades Privadas, alumnos, profesores y autoridades académicas aquilatarán el fervor de Arias por transformar la educación.
Se sentirá como pez en el agua, desarrollando la iniciativa de obtener la cooperación de universidades públicas y privadas para crear un donde laboren docentes e investigadores en un complejo científico y tecnológico al nivel de centros académicos del primer mundo.
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