Idiosincracia o mala costumbre
No creo que sea lo primero ya que no recuerdo que antes fuéramos así; si es lo segundo, entonces debemos cambiar y dejar las malas costumbres para ser aquellos que éramos en años anteriores. Si bien es cierto que ya he tratado este tema, cada vez me preocupa más porque influye en el bienestar del país y nos lleva a no resolver los problemas que se nos presenten. Por esto me pregunto cuál es nuestro propósito al comportarnos como lo hacemos y a quién beneficiamos con ello, o más bien lo perjudicamos. El hecho de no creer a nadie ni a nada; el dedicarnos a criticar todo porque sí; contradecir todo lo que dice o hace el gobierno y no encontrar solución a nuestros problemas, se nos ha arraigado hasta llegarnos a lo más profundo del ser.
No sé por qué nos ha dado por defender a los victimarios en la violencia y olvidarnos de las víctimas que, al final, debieran ser nuestra preferencia. Desconozco si se han dado cuenta de que han endiosado a los muchachos que estaban presos y se quemaron. Si bien es cierto que no estoy de acuerdo con lo sucedido, debemos ser más objetivos y no ver solo lo que nos conviene, porque perjudica a Panamá. Todos sabemos cómo se llaman los que fallecieron, pero nadie sabe ni quiere saber los nombres de sus víctimas. En algunos programas de radio donde permiten que las personas llamen sin identificarse y dicen libremente lo que desean, permiten que ataquen al gobierno en todo; pero si llama alguien defendiéndolo, dicen que es de un call center y los cortan. ¿Es eso libertad de expresión?
Pienso que debemos ser más imparciales y objetivos, que no debemos oponernos porque si sino con razones de peso. Estamos logrando que la alianza del gobierno se debilite e igual sucede con la oposición. ¿Quién vendrá si continuamos con estas costumbres negativas? Se los dejo allí. Ya casi no escucho ni veo ni leo noticias. A veces siento un gran dolor y me pregunto hasta cuándo alimentaremos lo que no debemos y dejamos de apoyar lo que nos beneficia a todos. No miremos lo malo solamente; creamos en lo bueno y encontraremos que hay más de esto que de lo otro. Me atrevería a recomendarles a los encargados de manejar opiniones y despertar conciencias, que se comporten más positivamente, con más realismo, dentro de parámetros condicionados por la verdad y la credibilidad. Solo así haremos patria. (marisin@cableonda.net).
