Idiosincrasia de algunos panameños
No puedo comprender qué le sucede a una minoría de los panameños con un comportamiento poco digno de personas civilizadas. Y digo una minoría porque considero que así es, ya que la mayoría nos comportamos con educación y conocimiento de los deberes que podríamos tener. Es imposible pensar en aquellas personas que cometen una serie de infracciones en el tránsito y que en todo momento, mientras manejamos, vemos cómo un grupo se pasa la luz roja, aun cuando esté puesta y se tiran en los carros buscando un verdadero accidente del cual serían los únicos responsables.
Y digo minoría porque cuando una larga fila de autos espera para pasar una luz, tres o cuatro irresponsables se van hasta adelante y, haciéndose los vivos, se cruzan para pasar primero. Señores, si van por una línea de dos, busquen con tiempo la que necesitan utilizar más adelante, pero se distraen y, a última hora se cruzan hacia la otra, buscando un choque del cual serían responsables.
SI QUEREMOS VIVIR COMO DIOS MANDA, IMITEMOS LO BUENO DE PAÍSES MÁS AVANZADOS QUE NOSOTROS...
Pero no solo se trata del tránsito, se trata en todo momento de nuestras vidas que vemos cómo violamos todo comportamiento de decencia, de responsabilidad y de educación. No puedo comprender la manera de actuar de ciertos empleados públicos que son displicentes y hasta malcriados con las personas que necesitan de sus servicios. ¿Por qué tienen que comportarse en esa forma o es que no saben o no los enseñan a tratar con público? Desde la dictadura militar para acá vemos a algunos empleados tratar mal a las personas que necesitan de esos servicios. Y no digamos de aquellos que, desde esa misma época, acostumbran a pedir coima y, en ocasiones es bastante sustanciosa. No, señores, ustedes están empleados allí para servir y no para enriquecerse indebidamente.
Me han contado cómo jefes de departamentos o de instituciones quitan dinero sustancial a los empleados, lo cual llega a sumas sustanciosas que se ganan mensualmente aparte del salario que se les paga y que no es poco. Y esto lo vemos a todo nivel porque imagino que los de abajo dirán que si los de arriba lo hacen, por qué no hacerlo yo.
Conozco de primera mano un caso en que un documento fue guardado en el Seguro Social, hace varios años, esperando a que la persona interesada les diera una coima que nunca recibieron porque esa persona conversó con el jefe y lo arregló sin pagar ni medio.
Todas estas cosas que relato son violaciones a las leyes y a la moral. ¿Dónde han quedado los valores para esas personas? ¿Cómo podemos llevar un país adelante con semejante desfachatez de algunos ciudadanos? Me hace recordar hace muchos años viajé a un país amigo con mi esposo y llegamos a las 3:00 a.m.; abrieron mi maleta y decían que llevaba no sé qué cosa y no podía pasar aduana. Les explicaba que lo que llevaba eran compras que había hecho en Miami. Después de una hora, viendo que no sacarían coima, me dejaron pasar. ¿Será que en Panamá estamos imitando a aquellos amigos y que lo de pedir coima se ha generalizado hasta sentirlo en cada momento de nuestras vidas?
...VEMOS CÓMO VIOLAMOS TODO COMPORTAMIENTO DE DECENCIA, DE RESPONSABILIDAD Y DE EDUCACIÓN. NO PUEDO...
Me contaban de oficinas en que demoran los trámites de documentos hasta pedir coima y, si se paga, inmediatamente aparece el documento y lo tramitan. Desde luego que no todos los panameños somos así, pero ese comportamiento deja mucho que desear ante los turistas, ante la gente extranjera que desea vivir en Panamá. ¿Será que no podemos comportarnos como gente decente y con valores? ¿Será que no los conocemos y los estamos echando por la borda?
Prefiero pensar y creer que esta idiosincrasia no está generalizada y que aún queda mucha gente decente y consciente en este país que responden correctamente a las reglas de la responsabilidad y la decencia. Prefiero pensar que esa minoría que hoy rompe las reglas y las violan, se acerquen a la mayoría que aún nos queda en Panamá. Si queremos vivir como Dios manda, imitemos lo bueno de países más avanzados que nosotros y en donde se respetan las leyes y el comportamiento no deja qué desear porque son personas de avanzada y no retrógradas como esa minoría a la cual me he referido.