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Ignorar al Gobierno

Por: Redacción 30/03/2017

Estuve revisando mis últimas columnas, sobre todo las de temas locales que tienen que ver con el manejo político que nuestro Gobierno da a las situaciones cotidianas. La verdad es que si usted me percibe negativo, yo llegué a la misma conclusión. Y es que el problema radica en un gobierno incapaz, desmembrado sin ideas y anclado en el odio, el rencor y la venganza. Con lo anterior, me doy cuenta de que a los personeros del Gobierno no les interesa mi opinión. Ni la suya, mí estimado lector. Siento que pierdo mi tiempo miserablemente tratando que un gobierno sordo, ciego y mudo entienda que el rumbo es el equivocado y que en esto estamos todos los panameños y no solo los miembros de los partidos de gobierno.

Es un país que no debería tener escuelas rancho, caseríos donde los niños usan bloques de cemento para dormir, desnutrición, pobreza extrema, etc. Cuando uno lo piensa, es increíble que tengamos un país con las carencias actuales. Y también es cierto que no todos los problemas se les deben endilgar a la actual administración. Pero por eso gobiernan, porque de haber combatido eficazmente los problemas del país los gobiernos anteriores sus organizaciones políticas seguirían gobernando.

Pero no es así y es lo que hay. Y de ahí el origen de mi reflexión. Es por esto por lo que he concluido que ya no vale la pena seguir señalando los errores de la actual administración. Por mi parte, prefiero ignorar en adelante sus ejecutorias y rezar para que el daño que le van a infligir al país hasta el 2019 sea el menor posible.

Creo que debemos prepararnos para la reconstrucción del país. Retomar la senda del crecimiento y adicionar planes y propuestas de envergadura en las áreas más sensitivas del país.

Educación, salud, infraestructura, migración, etc., son temas que deben ser definidos lo más pronto posible en sendas propuestas de políticas públicas que no pueden esperar más.

Lo mismo sucede con la seguridad social. El gobierno de manera irresponsable ha metido la cabeza en un hoyo y prefiere pasar el problema a la siguiente administración, un signo más de la incapacidad infinita y hasta cobardía para llevar adelante reformas estructurales de envergadura.

En adelante, estas columnas se ocuparán del futuro. El presente es inútil tratarlo. Me da mucha tristeza saber que tenemos un gobierno que ni siquiera sus propias promesas ha cumplido, incluso, ha llegado a renegar de su promesa estrella: la reforma constitucional.

Panamá es un país importante en el mundo, con reconocimiento internacional. Durante esta administración, nuestro país se ha visto envuelto en el escándalo más grande en el mundo del siglo XXI. Y lo peor es que los responsables eran amigos de los gobernantes hasta su reciente caída en desgracia.

No es posible que nuestro país siga cayendo más en esta especie de hoyo negro en el que ha convertido la actual administración gubernamental.

Por eso es imprescindible que todos los panameños que podamos nos incorporemos a la tarea de construir un Panamá moderno con ideas que apuntalen un sistema democrático del cual ya buena parte de los ciudadanos desconfían.

Prefiero ignorar a quienes me ignoran y no entienden que fuimos los ciudadanos quienes los pusimos en esos puestos y al final es a quienes se nos debe rendición de cuentas y no oscurantismo y falta de información. El gobierno transparente y honesto solo fue un eslogan de campaña. Trabajemos para que no vuelva a suceder.

Estratega-consultor político.

 

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Miércoles 15 de julio de 2026