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Ilegales en EE.UU.

Por: Redacción 30/11/2013

REDACCION / PANAMA AMERICA

Una encuesta reciente dio a conocer que el 63% de los norteamericanos consultados respalda que los 11.7 millones de extranjeros indocumentados que residen en territorio norteamericano reciban los beneficios de la ciudadanía. El 14% de los encuestados por la organización independiente Public Religion Research piensa que debe dárseles residencia permanente y el 18% se manifestó en forma radical, recomendando que los extranjeros ilegales deber ser deportados. La encuesta se suma a numerosos sectores de la opinión pública norteamericana que favorecen la legalización de los cerca de doce millones de inmigrantes que trabajan, estudian, luchan por un lugar decoroso bajo el sol, y contribuyen decididamente a la reconstrucción económica del país del norte donde residen permanentemente en un heroico desafío permanente contra el racismo y la xenofobia de personas que han olvidado sus orígenes ancestrales. Mexicanos y centroamericanos forman parte de la mayor comunidad humana no autóctona del país, que arribó cruzando ríos torrentosos, atravesando desiertos peligrosos, para establecerse en busca del sueño americano. Reciben salarios bajos de empresarios que se aprovechan de la inestabilidad de su residencia; se exponen a arrestos y deportaciones que los separan de sus familiares en términos reñidos con los derechos humanos. Sin embargo, regresan contra viento y marea, perforando muros y alambradas, evadiendo la vigilancia de policías fronterizos que suelen incurrir en abusos de autoridad. Demuestran una lealtad a prueba de balas en su aspiración por tener documentos de identidad que formalicen su residencia.

El presidente Obama lucha contra la corriente de los parlamentarios republicanos que han impedido hasta el momento la discusión y aprobación de normas migratorias que solventen la residencia de los indocumentados latinos. Estos parlamentarios ultraderechistas dicen que defienden la hegemonía étnica y cultural anglosajona consolidada por la llegada de los disidentes religiosos de países europeos donde se les hostilizaba por sus creencias.

Pero sus razonamientos eluden el reconocimiento de los flujos migratorios que llegaron por el mar en el siglo XIX y principios del XX de Italia, Polonia, Irlanda, Alemania. Evitan admitir que los inmigrantes mexicanos, sin pretensiones de reivindicaciones territoriales secesionistas, tienden a agruparse en territorios absorbidos por la fuerza de la expansión militar norteamericana. Así es que tienden a concentrarse en California, Texas, Nuevo México, Arizona. Los cubanos se radican en Miami. puertorriqueños y dominicanos en Brooklyn, Queens, Patterson, Nueva Jersey, sin ánimo revanchista, porque su meta es formar parte integral en esta gran concentración de inmigrantes que originó la creación de EE.UU.

Los doce millones de latinos ya están allí, consumiendo tacos y tortillas, rezando a santos católicos, divirtiéndose con estaciones de televisión latinas y adquiriendo discos grabados por cantantes originarios de Cuba y México. Se reproducen con una tasa de natalidad superior a la de los afroamericanos. Ya están allí, trabajando a sol y sombra. Lo más inteligente y sensato es legalizarlos.

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Miércoles 12 de agosto de 2026