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¿Imaginación, figuración, odio o mentiras compulsivas?


Mauro Zúñiga aseguró públicamente que el indígena Valentín Palacios era el primer desaparecido y decapitado de la dictadura de Ricardo Martinelli. Sin embargo, corto tiempo después, fuimos gratamente sorprendidos con la reaparición de Palacios, con cabeza y con salud, en su natal provincia de Bocas del Toro. Pese a que el indígena confirmó que el Gobierno no tuvo nada ver con su desaparición, Zúñiga nunca explico el porqué de su mentira; ello provocó que algunos intentáramos sacar nuestra propias explicaciones y conclusiones.

La primera explicación que intentamos fue pensar que como Mauro Zúñiga, además de médico era escritor, debido a ello, dejó volar su imaginación literaria, naciendo así, solo en su mente, la desaparición, crimen y decapitación de Valentín Palacios.

Posteriormente, descartamos la imaginación literaria como la causa del problema, ya que Zúñiga volvió a mentir públicamente en un noticiero televisivo matutino asegurando que: el diputado que presentó un proyecto de ley para castigar a quienes ofendan al Presidente de la República, había presentado en los tiempos de la dictadura un proyecto similar para castigar a quienes llamaran “cara de piña” al General Noriega, aseveración que también resultó falsa, ya que el referido Diputado, nunca antes ocupó posiciones que le permitieran tener la facultad de presentar iniciativas legislativas.

Nuestra nueva conclusión es que las mentiras son realmente su forma de buscar protagonismo. No todos asimilan con tranquilidad el hecho de que habiendo sido figuras de un alto reconocimiento público, ahora sean para la opinión pública en general, unos ilustres desconocidos.

Prontamente tuvimos que desechar la tesis del protagonismo como causa, ya que el médico escritor volvió a la carga con otro artículo de opinión publicado, en donde arremetió duramente contra el Presidente Martinelli, haciéndole sin ningún tipo de prueba, acusaciones sobre su accionar como funcionario y como empresario, acusaciones temerarias que no ha tenido el valor de presentar antes las autoridades correspondientes, tal como le obliga la ley.

Lo mismo pasó en un noticiero matutino televisivo, Mauro esta vez le pidió al Ministro de Salud que renuncie a su cargo y además lo acusó de tener a la institución como “un lugar para hacer negocios”. El titular de Salud salió al paso de las aseveraciones de Zúñiga y lo invitó a presentar las denuncias correspondientes en caso de tener las pruebas de irregularidades. En pocas palabras, Vergara lo retó a presentar las denuncias.

Concluimos entonces que las mentiras eran producto de un odio intenso al Presidente Martinelli y que el mismo tiene sus raíces cuando el hoy Presidente ocupara la Dirección de la Caja del Seguro Social, puesto desde donde tuvo muchos acalorados enfrentamientos con Zúñiga, ya que éste presidía la AMOACSS, gremio médico que rechazaba las políticas administrativas que buscaban poner orden en los horarios de los médicos que trabajaban en la institución, lo cual era necesario según Martinelli, para acabar con la mora en las citas y las operaciones.

Recientemente han salido a la luz pública otras mentiritas de Mauro Zúñiga que a mí en lo personal me llevaban a descartar también al odio como causa de las incesantes mentiras del médico escritor. Y es que no contento ya con sus propias mentiras, en un escrito sobre el acto público para seleccionar el administrador financiero del Metrobús recién publicado, hace suyos unos señalamientos a todas luces falsos, hecho por una empresa que fue declarada no elegible al no poder remitir a tiempo los documentos originales que requerían para subsanar las deficiencias de su propuesta, algo que ellos mismos reconocieron en la carta enviada con ese fin.

Cuestiona el hecho de que la empresa declarada no elegible tenía el precio más bajo de los proponentes. Lo hace, pese a saber que en los actos por licitación Abreviada Por Mejor Valor, el precio no es el factor determinante. Zúñiga insinúa irregularidades en el acto público, pese a que diferentes sectores han reconocido su transparencia, así lo ha hecho el Señor David Ramírez, representante de los usuarios. Inclusive el Ministro Papadimitriu invitó a dos destacados medios a participar como observadores de los actos.

Finalmente, está circulando un correo supuestamente suscrito por el médico escritor, denunciando que él y su hijo son víctimas de seguimiento, por lo cual responsabilizaba al Gobierno si algo le pasaba a él o su familia, ya que asegura conocer que el gobierno ha contratado sicarios colombianos.

Con tranquilidad podemos decirle que no se preocupe, que si los sicarios que le persiguen son los mismos que detuvieron y decapitaron a Valentín Palacio, usted no tiene nada que temer. Yo ya saqué mi explicación del porqué son incesantes las mentiras de Mauro Zúñiga. Saque ahora usted la suya.