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Imán de inversión

Por: Redacción 09/06/2014

La política económica del gobierno de Ricardo Martinelli recibió otro significativo galardón internacional. Estudios técnicos insospechables de favoritismos políticos realizados por la Comisión Económica para América Latina (Cepal) establecen que Panamá es el segundo país del continente con mayor crecimiento económico a través de la captación de inversiones extranjeras, después de México. En los cinco años de la administración Martinelli se produjo una inversión extranjera directa ascendente a 14,291 millones de dólares, y se registró una inversión récord de 4,651 millones el año pasado. Las estadísticas revelan, asimismo, que nuestro país fue el que más creció en términos porcentuales —61%—, gracias a la política de competitividad alcanzada por la estabilidad de las reglas del juego.

Cuando se realice el relevo de la presidencia, el nuevo gobierno recibirá una herencia económica de primer nivel hemisférico que tiene la obligación de conservar, y no de desestabilizar con medidas experimentales, como el control de precios de los artículos de la canasta básica.

Martinelli hundió las espuelas para excitar la velocidad del crecimiento económico y social. Pero Varela da la impresión que va a usar el bocado para frenar el ritmo del caballo de la economía nacional si diera los primeros pasos para instrumentar decisiones políticas contrarias a la imantación de inversiones.

Habitualmente, ciertos gobiernos empiezan el control de precios con la consigna de que bajarán los costos de la canasta básica popular. Poco a poco el control de precios se extiende a otros rubros, de suerte que se construye un sistema controlador de naturaleza política que ahuyenta a la inversión privada.

Según las estadísticas, más de cien empresas multinacionales operan en Panamá, gracias a la estabilidad y confianza que auspició la radicación de sus inversiones en vivienda, minería, energía, comunicaciones, transporte ferroviario, turismo, hotelería, comercio, servicios, y otras inversiones. Estas inversiones privadas han ampliado el espectro del empleo que ha elevado la capacidad adquisitiva de los panameños, creando un mercado de consumo sin precedentes que muchos quieren aprovechar.

Quedan otras áreas atractivas para la inversión privada, entre ellas el sector agropecuario, en espera de una modernización tecnológica que maximicen la producción tanto para atender las necesidades de los consumidores nacionales cuanto para hacer frente a las posibilidades de exportar productos a los mercados abiertos por los tratados de libre comercio y el ingreso a la Alianza del Pacífico.

La industrialización de verduras, frutas, carne, pollo, mariscos, con vistas a los mercados de exportación ofrece perspectivas aprovechables con una política de economía libre que estimule más inversiones privadas extranjeras y locales, que fomenten el empleo y fortalezca las inversiones públicas productivas.

Este es el marco ideal del movimiento de capitales públicos y privados que debe incrementarse en el siguiente quinquenio, un avance que no debería cambiarse con las promesas de campaña. Varela es rehén de sus promesas, dice Martinelli. Observaremos cómo el mandatario electo sale de la encrucijada.

 

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Viernes 7 de agosto de 2026