Impacto de las cardiopatías
Tía de un Niño con cardiopatía complicada
Cuando recibimos la noticia de que vamos a ser padres, nuestro corazón se llena de alegría, empezamos a crear en nuestra mente un mundo que gira alrededor del nuevo ser que va a formar parte de nuestra vida, ideamos lo mejor para él o ella, nos ilusionamos con verlo crecer y guiarlo en la formación de su vida. Al momento del nacimiento, al ver la ternura, nuestro corazón se llena de tanta alegría que ese recuerdo queda grabado en nuestra memoria el resto de nuestra vida.
Sin embargo, más pronto de lo que imaginamos, esta felicidad se ve empañada al enterarnos de que lo más preciado de nuestra vida tiene problemas congénitos, uno de los más comunes, las cardiopatías congénitas.
Los padres al recibir la noticia se ven abrumados con una serie de temores y ansias, las cosas en el hogar empiezan a cambiar de manera drástica, tan rápido, que para muchos es muy difícil adaptarse a las nuevas circunstancias en tan corto tiempo. La familia se ve obligada a establecer prioridades, cambiar su estilo de vida, modificar sus horarios, crear nuevos presupuestos y optimizar las finanzas. Dependiendo del tipo de cardiopatía, así serán las necesidades que tendrán que ser cubiertas por la familia.
En el caso de cardiopatías severas, no bastará con solo una cirugía para corregir el problema, ya que debido a la misma falla cardiaca, otros órganos se ven afectados, lo cual complica la situación, en algunos casos es necesario antes y después de la operación, el manejo de niños con traqueotomía, circunstancia en la cual el niño necesitará toda la atención de sus padres, es por ello que en muchos casos la madre debe dejar su empleo para dedicarse al cuido del niño, hasta que se recupere, tiempo que varía de un paciente a otro.
No podemos olvidar que los problemas de salud acarrean una serie de gastos, porque requieren compra de medicamentos, equipos e insumos costosos, transporte a las citas, largas estadías en los hospitales y para agravar el problema, la oferta de los insumos es reducida y los precios son elevados. Muchas familias caen en la desesperación al ver a su bebé enfermo y no contar con los recursos económicos para afrontar este reto.
Algunos padres se ven en la necesidad de mudarse a áreas más accesibles, modificar y acondicionar su vivienda a las necesidades del niño y todo esto se resume en una palabra, “gastos”; la situación se ve más desesperante si es solo uno de los padres quien trabaja o si los ingresos familiares son bajos. Nadie está preparado ni psicológica ni financieramente para afrontar un problema de salud de esta clase.
Las cardiopatías congénitas no se pueden evitar, pero sí podemos apoyar a quien se encuentre en esta condición a tener una mejor calidad de vida, que es un derecho de todo ser humano.
Es loable que seres humanos unan fuerzas para apoyar desinteresadamente a bebés indefensos con cardiopatías congénitas, como es el caso de Fundación Latidos, que brinda ese acompañamiento que toda familia en esta situación necesita. Debemos apoyar a todo aquel que esté en nuestras manos ayudar. Hoy por ti, mañana puede ser por mí. “Febrero, mes de la Concienciación sobre las cardiopatías congénitas”