Impera el divisionismo político
Una batalla interna que cada día se agudiza más es la que viven tres de los cinco colectivos legalmente constituidos de Panamá, dos de estos son de oposición y el otro aún forma parte de la alianza de Gobierno.
Cada uno de estos partidos políticos, en vez de acercarse a la unidad con el pasar de los días, parece alejarse más entre las diversas facciones. En el caso del opositor PRD, las diferencias se centran en la supuesta existencia de "caballos de Troya", que a juicio de algunos integrantes del Comité Ejecutivo Nacional le hacen el juego al presidente de la República, Ricardo Martinelli, a lo cual los acusados responden que lo que buscan es la unidad con miras a las elecciones del 2014.
Dentro del PRD aún están abiertas las heridas de aquella intensa campaña de las elecciones primarias en la que entre sus dirigentes se acusaron de alta traición, situación que los llevó a la derrota en los comicios de mayo de 2009; no obstante, pareciera que ese capítulo no les dejó mayor enseñanza, debido a que cada día hacen más públicas sus diferencias.
En el Partido Panameñista, si bien la actual dirigencia asegura que quienes se han ido hacia otros colectivos lo han hecho por intereses personales, hay grupos dentro de esa agrupación política que se sienten excluidos, incluso hablan de sectarismo. Este colectivo en los últimos meses ha perdido miles de adherentes, quedándose rezagado en un tercer lugar en cuanto a número de inscritos.
Qué decir del partido del gallo, el Molirena, el cual en la actualidad está divido en dos facciones: los que apoyan al Gobierno y quienes abogan por mantenerse en la oposición. La batalla a lo interno del Molirena promete ser aguerrida.
El panorama que viven estos colectivos dejan una mala percepción dentro de la sociedad, en momentos que se requiere partidos políticos fuertes y transparentes que representen una opción para el ciudadano a la hora de elegir, por lo cual este tipo de conflictos en nada ayudan al desarrollo de la democracia en el país.
