default

Impunidad de grupos de izquierda


Británico Julio Quesada (opinion@epasa.com) / Periodista y exdiplomático

Desde la caída de Fulgencio Batista en Cuba, el 1 de enero de 1959, un sinnúmero de líderes de la derecha de esa nación pasaron frente al pelotón de fusilamiento. Cuando sucumbió en Nicaragua Anastasio “Tacho” Somoza, sus adictos que no huyeron a Miami tuvieron una celda por los crímenes del “somocismo” que tanto daño le hizo a la tierra de Rubén Darío.

En Argentina, el gabinete de militares fue enjuiciado por delitos de lesa humanidad durante la dictadura y ahora en Guatemala se juzgó y condenó al sangriento general Efraín Ríos Montt.

Sin embargo, las cárceles son muy poco visitadas por la “izquierda revolucionaria” mientras estos se ríen de los derechos humanos, del respeto por la vida y los familiares de sus víctimas.

El caso de Abimael Guzmán, el guerrillero peruano que pensó en su revolución en 1960 e intentó hacerla 20 años con la primera incursión armada de Sendero Luminoso, es único en la historia reciente. Los sangrientos ataques a la población civil en la región amazónica peruana hasta el corazón de Lima, fue la nota característica del grupo maoísta.

Ahora las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) aspiran a tener varias curules en el Congreso de ese país como si nada hubiese pasado desde la época de la República de Marquetalia.

Secuestros, tráfico de drogas, extorsión, reclutamiento forzado de niños, violaciones carnales, abusos, homicidios, terrorismo, lavado de dinero y otros delitos fueron cometidos por sus comandantes u ordenados en nombre de la “revolución”.

La paz es un asunto de los colombianos, es cierto, pero lamentablemente esa guerra tiene ribetes internacionales y Panamá no escapa de ello por los vínculos, históricos, políticos, geográficos, personales, comerciales y territoriales.

¿Sería bueno ver a Timochenko dando una conferencia sobre democracia en Panamá? Lo imagino ya mostrando su mano izquierda para señalar y la derecha para tomar un papel. Si es la misma mano que usó para tomar un arma y disparar a inocentes civiles.

¡Qué suerte! Tienen un historial policivo del tamaño del continente americano, pero aspiran a caminar por las calles como si nada. Borrón y cuenta nueva es lo que pide la guerrilla, pero como es un asunto de afuera debe ser tratado como tal, pero cuando uno de esos “comandantes” quiera ingresar a Panamá se le debe negar el ingreso. Acá no aceptamos criminales.

Edición Impresa

Viernes 14 de agosto de 2026