Inaceptable descoordinación
En cualquier país civilizado del mundo, la prioridad número uno de los gobernantes es la gente. Partiendo de esa realidad, los funcionarios deben garantizar a las personas que les pagan su salario el cumplimiento de una serie de derechos, entre los que sobresalen la seguridad y la vivienda.
Por eso resulta inaceptable que luego de todo el sufrimiento que tuvieron que enfrentar los moradores de las áreas inundadas de Panamá Este, ahora los funcionarios que deben atender con diligencia su problema, muestren falta de coordinación y desapego.
El Ministerio de Salud levantó hace una semana el cerco sanitario que impuso sobre la comunidad de El Llano, en Chepo, luego de las inundaciones sin precedentes que la azotaron, y permitió el regreso a sus casas de un grupo de residentes.
Ahora, el Ministerio de Vivienda y el Sistema Nacional de Protección Civil cuestionan la decisión, por considerar que permitir el regreso de esas personas pondría en peligro sus vidas.
Evidentemente no existe coordinación entre estas instituciones. Los damnificados de El Llano y de otras áreas del país esperan que, por lo menos, los funcionarios que tienen que garantizarle su seguridad y bienestar tomen sus problemas en serio.
La tragedia de diciembre de 2010 entrará a la historia como una de las peores en materia de inundaciones.
Lo ocurrido con El Llano es un mal ejemplo, el Gobierno está perdiendo la oportunidad de sacar lecciones de esta calamidad y de establecer planes de contingencia que sirvan para el futuro.
