Inaudita situación
La distorsión de la política panameña y el uso de recursos públicos de forma discrecional para estas actividades han generado situaciones como la que mostraron los medios televisivos sobre una ambulancia del Estado prácticamente secuestrada por un diputado.
En Aguadulce, la población se queja de que el diputado Noriel Salerno tiene estacionada en su casa una ambulancia que fue adquirida con fondos públicos, la cual administra a su voluntad.
Y como si se tratara de una situación normal o viviéramos en la época de los feudos en la Edad Media, este “padre de la patria” reconoció, con el mayor desparpajo, que custodia y despacha la ambulancia a su libre albedrío.
Salerno, como mínimo, podría estar violando las normas administrativas que impiden que los vehículos oficiales pernocten en lugares prohibidos o particulares.
Les tocará a las autoridades pertinentes, si está dentro de su ánimo, analizar si el diputado oficialista ha violentado alguna otra norma penal o administrativa.
Lo ocurrido en Aguadulce es consecuencia de la forma distorsionada con que los diferentes gobiernos, desde la época de la dictadura, han manejado los fondos públicos, permitiendo su uso en manos de políticos.
Está ampliamente demostrado que ningún recurso público manejado por políticos o de forma discrecional, con criterios electorales, cumple con las normas de transparencia exigidas por la sociedad.
Ya bastante tenemos que soportar al ver cómo los políticos pintan su nombre en los bienes que se compran con los impuestos de todos.
Por lo pronto, la Contraloría debe corregir la situación de esta ambulancia. Los ciudadanos no merecemos ser rehenes de la egoísta voluntad de los políticos.
