Incoherencia en gremios educativos
A finales de febrero próximo comienzan las clases en los colegios oficiales, y como si fuera parte de una fiesta patronal, ya se anuncia una huelga de educadores. Preocupante, por decir lo menos, porque el paro se propone después de los meses de vacaciones, y en lugar de retornar con nuevos bríos a la jornada, para bien de la juventud que se forma y de la patria que lo necesita, se habla de bloquear las labores educativas. Incoherencia con la vocación magisterial y con las urgencias de desarrollo nacional, los problemas en el sector educativo datan de muchos años, y en el centro de los mismos figuran los docentes por razones que sería largo enumerar, pero de las que sobresalen deficiencias que son trasladadas a los estudiantes y que luego se revelan a plenitud en difíciles jornadas universitarias. Es un argumento suficiente como para tener a gremios magisteriales empeñados en mejorar la calidad profesional de los educadores, y en cooperar con las autoridades en ese propósito. En lugar de ello, en vísperas del año laboral, resurgen las diatribas, se fomenta el debate estéril y se desvía a ese sector de su misión principal. Claro que se trata de la línea que trazan las direcciones de algunos gremios, por lo que bien haría la mayoría de los docentes en disponerse a su trabajo heroico, en lugar de verse envuelto en esta especie de vorágine permanente que ningún fruto deja a la Nación.
