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Incongruencias de las autoridades por los culecos

Por: Redacción 02/02/2016

Es un decir que el Carnaval es lo único que toman en serio los panameños. Y es cierto, porque hablar de suspender el Carnaval es casi como anunciar el fin del mundo. Por ello, frente a la grave crisis del agua que vive el país, las autoridades han pensado en todo menos en suspender el Carnaval 2016. De ahí que el ministro de Turismo tuvo la genial idea de proponer que se hicieran los culecos con agua del mar y al ministro de Salud no le quedó más remedio que señalar lo descabellado de esta propuesta.

Si bien es cierto que el ministro de Turismo es el responsable de la organización del Carnaval y el ministro de Salud, el responsable de que se cumplan con todas las medidas sanitarias para garantizar la salud de los panameños, no es menos cierto que la crisis del agua por la que estamos pasando es un ingrediente que hace más compleja la organización de esta festividad y obliga a las autoridades a ser más cuidadosas en cuanto a celebrar el Carnaval con los tradicionales culecos, con lo cual en cuatro días se botan millones de galones de agua que se necesitan para satisfacer las necesidades de miles de panameños.

El Ejecutivo para hacer frente a la crisis, en septiembre del año pasado, anunció que se estaba trabajando en la elaboración del Plan Nacional de Seguridad Hídrica, en el que participa el Canal de Panamá, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales, el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, el Consejo Nacional de Desarrollo Sostenible y la Secretaría de Energía.

LA CRISIS DEL AGUA NO ES UN PROBLEMA COYUNTURAL... SE IRÁ AGRAVANDO EN RAZÓN DE QUE LOS FENÓMENOS NATURALES ADVERSOS SE SEGUIRÁN PRODUCIENDO, Y LA ESCASEZ DE AGUA ES UNA CONSECUENCIA DE ELLO.

Hace unos días, el Gobierno anunció la creación del  Consejo Nacional del Agua para dar seguimiento al desarrollo e implementación del Plan Nacional de Seguridad Hídrica 2015-2050: "Agua Para Todos". Dicho consejo estará integrado por los ministerios de Ambiente, Salud, Desarrollo Agropecuario, Educación, Comercio e Industrias, Obras Públicas, la Secretaría de Metas de la Presidencia de la República, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales, y muchas otras instituciones.

Resulta curioso que se esté trabajando en un Plan Nacional de Seguridad Hídrica y se anuncie la creación de un Consejo Nacional del Agua; sin embargo, no se consulta a este organismo que se supone está integrado por expertos de las instituciones que representan para que asesoren al presidente de la República sobre la conveniencia o no de realizar los culecos. Y por el contrario, el Gobierno, ante la falta de una estrategia coherente frente a la crisis del agua, arribó la solución salomónica de dejar en manos de las juntas de Carnaval y de los alcaldes la decisión final de si hay mojadera o no.

La crisis del agua por la que estamos atravesando no es un problema coyuntural. Todo lo contrario, es un problema que se irá agravando en razón de que los fenómenos naturales adversos se seguirán produciendo, y la escasez de agua es una consecuencia de ello. El Gobierno debió tomar una decisión más consecuente con la realidad para evitar que en los cuatro días de Carnaval se boten millones de galones de agua en perjuicio de miles de panameños que no disponen del vital líquido ni siquiera para satisfacer sus necesidades básicas.

Tirarles la pelota a los alcaldes es un grave error, porque la mayoría de estos funcionarios están pensando en la inyección económica que representa el Carnaval, y lo que menos ven son las repercusiones en la salud de la población y en la seguridad alimentaria. Tal es el caso de los empresarios del interior, que han señalado que suspender los culecos no va a resolver la crisis del agua. Es decir, que según ellos, es intrascendente los millones de galones de agua que se van a botar.

La directora del Idaan, que al parecer no conoce la cultura del juegavivo de los panameños, anunció que está prohibido las mojaderas con agua potable y el uso de piscinas. Lamentablemente, estos llamados y las amenazas de sanciones no van a evitar que la gente haga su mojadera y llene sus piscinas con agua potable, mientras los vecinos no tienen agua para beber. El presidente debió suspender los culecos en todo el país, como una manera de fomentar el cambio de los panameños, en el sentido de que debemos ahorrar el agua. Y que aprendamos a celebrar el Carnaval sin culecos como se hace en otros países.

Presidente de la Fundación Guardianes del Ambiente

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