Independencia de Estados Unidos
Cuando se habla de la revolución estadounidense, es muy entendible demostrar que fueron verdaderos hechos que transformaron la sociedad del momento en que era avasallada por un poderoso tirano como lo era Inglaterra, al igual que era España en América Latina, Francia y Portugal en algunas islas del Caribe y Portugal en Brasil. Los detalles de la revolución estadounidense constituyeron el inicio de un movimiento que se fortaleció en grandes ideales que sirvieron para luchar contra los poderes del Rey Jorge VIII, quien había sometido a las 13 colonias del este estadounidense. Este hecho suscitó el fuerte resquebrajamiento de grupos motivados por el soldado rebelde Patrick Henry tras su llamada heroica conocida como “ Denme la libertad o denme la muerte”.
Es evidente que la lucha de la Independencia de Estados Unidos formuló la plena idealización del respeto de los derechos humanos entablado en la Primera Constitución de 1777, donde establecía la igualdad de los derechos del hombre. Pero hoy es evidente centrar que la revolución estadounidense deja el ejemplo a muchos pueblos sobre su formación en la sociedad y no plasmar hechos que no contribuyen a destacar sistemas federalistas que no benefician a ninguna nación.
Un sistema federalista es la creación de una nación con su verdadera integridad económica que promueve grandes cambios en beneficio de los ciudadanos (que se concentran en los ideales humanistas de Voltaire, Montesquieu y Rousseau). No se puede hablar de federalismo en Chiriquí porque es necesario tener sentido de evidencia histórica y no es plasmable la idea de que la provincia sea federalista, ya que no tiene economía estable. Lo cierto es que este 4 de julio (conmemorado ayer) los estadounidenses saludan a sus héroes. En la fecha, personas que han servido a esta nación deben ser reconocidas en su país de origen, como la panameña María Isabel Pacheco, quien sirvió a las Fuerzas Armadas de EE.UU. para luchar por la libertad.
Modesto Rangel M.
Periodista
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