Independiente
La presentación ante la Asamblea Nacional del proyecto de reformas electorales, propuesta por el Tribunal Electoral, a fin de consolidar el régimen plutocrático existente, hace necesaria una seria reflexión sobre el significado de la posición de los independientes en el ámbito de la política nacional. Se trata de un debate indispensable, que permite desvelar el carácter antidemocrático de las reformas propuestas, las cuales, lamentablemente, llegaron a tener el aval casi completo del llamado Foro Ciudadano Pro Reformas Electorales, el que apenas logró articular, de manera muy tibia, algunas críticas marginales.
Para comenzar es útil señalar que la palabra independiente se refiere, tal como lo afirma el Diccionario de la Real Academia, a la idea de autonomía, así como a la de entereza y firmeza de carácter. Este último elemento, vale la pena añadir, se destaca en el conjunto de los sinónimos reconocidos para esta palabra, entre los cuales se encuentra el vocablo rebelde. Resulta así que la definición de la verdadera independencia pasa por aclarar frente a que se es autónomo, así como la posición crítica que con rebeldía, entereza y carácter se mantiene frente a la realidad existente.
En este sentido, la independencia se entiende como una oposición consecuente y activa en relación con el modelo con que los sectores económicamente dominantes y los partidos políticos, que constituyen su instrumento necesario, han venido signando a la sociedad panameña. Se trata, como es sabido, de un proceso que se caracteriza por una creciente negación de un desenvolvimiento efectivamente democrático de la sociedad.
En el plano social es la denuncia y oposición a los elementos de exclusión que caracterizan hoy a nuestra sociedad. Entre estos, para ejemplificar la situación, podemos recordar que en nuestro Panamá, pese a las altas tasas de crecimiento reciente, el 16% de la población se encuentra en una situación de inseguridad alimentaria, mientras que cerca del 20% de los niños de menos de cinco años sufren de algún tipo de desnutrición. Asimismo, nuevamente con fines de ilustración, también se puede recordar que el 28.0% de los jóvenes que deberían estar atendiendo la educación premedia y media se encuentran excluidos del sistema educativo, siendo cierto, además, que el 40.8% de los centros educativos carecen de agua potable y que el 32.6% de los mismos no tienen servicio de energía eléctrica.
La base de lo anterior, tal como lo entendemos los verdaderos independientes, está en la operación de un estilo económico que genera exclusión en un polo y concentración en el otro. Esto lleva, entre otras cosas, a una situación en la que el 50.0% de la población más pobre recibe apenas el 15.8% de los ingresos, mientras que el 10.0% más rico acapara el 39.4% de los mismos. A esto se le suma el hecho de que casi el 40% de los trabajadores urbanos se encuentran en condiciones de informalidad, mientras que también se destruyen las condiciones de vida de los productores del campo, principalmente de los vinculados con la producción familiar.
Dentro de este modelo, los sectores dominantes han venido utilizando al Estado y su fuerza como un medio de acumulación privada de riquezas. La corrupción rampante y la consecuente y creciente deuda pública que caracterizan el funcionamiento gubernamental constituyen los hechos más salientes de esta situación. La depredación de los recursos de las comunidades es otra muestra de esta realidad. La inexistencia de una verdadera justicia en el ámbito laboral y los crecientes procesos de privatización de las funciones públicas también hacen parte de este proceso. Conviene añadir que se trata de un modelo carente de solidaridad intergeneracional, que opera de espaldas al cuidado de la vida. Los crecientes problemas ambientales que sufre el país confirman esta situación.
La independencia política no se caracteriza, entonces, por la simple utilización de la figura de las candidaturas de libre postulación.
De hecho, la experiencia nos muestra que se trata de un instrumento que nos ha sido útil, pero que algunos candidatos, incluso electos, han utilizado o piensan hacerlo, para desprestigiarlo, neutralizarlo y ponerlo al servicio del orden plutocrático existente. Es claro que las reformas propuestas por el Tribunal Electoral y la partidocracia se dirigen en esa dirección.
La verdadera posición independiente en este momento es aquella que se propone la creación de una fuerza política distinta, en la que confluya la gran mayoría de quienes son afectados por las actuales políticas, constituyendo una unidad en la diversidad, que, sin sectarismo, permita la construcción de la democracia política económica y social. Esta es nuestra urgente tarea.
Economista