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Independientes


REDACCION / PANAMA AMERICA

Los independientes aspirantes a la presidencia de la República y legisladores tienen espacios electorales para viabilizar sus pretensiones, gracias a la apertura de las normas del Tribunal Electoral. Representa la innovación un intento saludable de romper los esquemas tradicionales de elección popular, antes restringidos solamente a los partidos políticos. Sin embargo, la independencia política debe interpretarse en forma integral, es decir, debe consistir en una plataforma autónoma para intervenir en la contienda electoral al margen de los partidos tradicionales con nuevos aspirantes, programas diferentes y formulaciones inéditas.

Para un candidato de partido o para un candidato independiente, las necesidades casi son las mismas. Los independientes deben contar con una maquinaria nacional propia, con representantes para reclutar y obtener firmas de los adeptos y organizarlos para la nominación o elección de candidatos, comités en corregimientos y cabeceras de provincias, capacidad de promoción de sus aspirantes que permita comparársele con los rivales de los partidos. Un principiante en lides electorales quizás debe efectuar un esfuerzo gigantesco, titánico, para superar a los veteranos de los partidos porque de otro modo no llegaría a enfrentarlos de igual a igual, y mucho menos, vencerlos.

Si los independientes pretenden ser candidatos presidenciales de los partidos panameños históricos, podría resultar relativa o parcial su pretensión de autonomía, ya que los partidos eligen candidatos dentro de las reglas de las elecciones primarias con exigencia de ciertos años de militancia, además de la implementación de sus propios programas de gobierno y la adecuación de las propuestas que aporten los aspirantes. Los partidos no le ponen a nadie en bandeja una candidatura presidencial. Fijan condiciones de cumplimiento obligatorio Hay numerosos casos de independientes apoyados por los partidos para llegar a la presidencia, que acaban sucumbiendo al peso específico de la estructura política de los partidos. La única forma mediante la cual la independencia política puede llegar a convertirse en una realidad no mediatizada es la construcción de una organización nacional propia.

Este desafío fue emprendido por Ricardo Martinelli con los resultados que están a la vista. Rompió el monopolio de la alternancia de los partidos históricos, trabajando en la edificación de un nuevo proyecto político, partiendo realistamente, de menos a más, asumiendo el reto de la organización de Cambio Democrático. El sistema electoral vigente ciertamente propicia las candidaturas independientes a cargos de elección popular. Es una propuesta política de antigua data, que involucra un esfuerzo político descomunal para construir plataformas de nivel nacional, innovar programas y lograr la adhesión de miles de ciudadanos. Este despliegue de voluntad política no baja gratis del cielo, como el maná. Se gana la confianza del electorado sobre la base de un formidable desarrollo de energía para lograr convencer a los electores que se propone una alternativa importante de reemplazo del discurso de los partidos tradicionales; luego someterse a su escrutinio si se llega a la casona de San Felipe, contra viento y marea.

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Viernes 14 de agosto de 2026