Independientes deciden
Los datos existentes apuntan que para el 2019 más de 1 millón 800 mil ciudadanos estarán habilitados para emitir su voto en las siguientes elecciones generales, los que son independientes. Están condensados en posiciones como obreros, docentes, estudiantes, trabajadores informales, amas de casa, campesinos, profesionales, en fin, la clase productiva de nuestro país, aun así, históricamente siempre ganan las elecciones quienes son miembros de cualquier partido tradicional, con los votos que le da la ciudadanía independiente que no tiene más opción que emitir su voto, como ya se conoce y se acostumbra, por el menos malo.
En las elecciones pasadas se rompió con el paradigma electoral, producto del consenso partidario, es decir, cómodo para sus fines como agrupaciones y no como beneficioso para la mayoría. Es pues, que nace oficialmente la candidatura de libre postulación o comúnmente conocida como candidatura independiente, gracias al impulso y empeño de un grupo de ciudadanos políticos progresistas como Javier Víquez (q.e.p.d.), Raúl González y Juan Jované, que a pesar de todos los obstáculos que les impuso y le imponen en el Tribunal Electoral, mediante fallo de la Corte Suprema de Justicia del 31 de julio de 2009, horas antes de las elecciones presidenciables se aprobaba la participación de los independientes en la contienda electoral, aun así no se pudo participar en las mismas y se tuvo que esperar las siguientes elecciones del 2014. Rápidamente, una vez creado el conducto para postularse oficialmente se abre el compás, trayendo a la palestra otros candidatos digamos no tan independientes a presentarse para correr por la primera magistratura del país, y continuaron los magistrados del TE poniendo cortapisas al Prof. Jované para sacarlo de la carrera presidencial.
Siendo él pionero de la génesis de la misma, sufriendo todo tipo de ardides politiqueras, logramos entrar de nuevo al ruedo político que verdaderamente es más fácil entrar a un área roja y salir ileso, que participar en la malograda vida política electoral de nuestro país, dirigida por los tentáculos de los grises empresarios soporte económico de poder de los políticos tradicionales. Se reactiva el Foro Ciudadano Pro Reformas Electorales, en el que la Comisión de Justicia y Paz de la Curia Metropolitana actúa como coordinadora, y es en la que se asientan y sientan los partidos políticos y Apede, quienes en franca alianza promueven e insertan sus pretensiones y coartan y cercenan las candidaturas independientes que llegan con beneplácito a las manos de los magistrados del Tribunal, quienes se encargan de liquidarla para luego enviarla, por varios miembros verdugos del citado Foro Pro Reformas Electorales, a la Asamblea Nacional, donde reposa la última estocada de muerte a la temida, ultrajada y menospreciada por el sistema, candidatura independiente. Nos tienen cercados, a punta de lanza, listos para mutilar, asesinar la participación plena y democrática con que cuenta el pueblo para elegir libremente su destino y futuro político visto hasta ahora trancado y truncado por los grupos económicos de poder en complicidad con las autoridades regentes de la democracia.
Esta decente candidatura, la cual desestimaron los medios de comunicación, impactó, por las condiciones con las cuales se desarrolló, siendo eminentemente austera, novedosa, humilde y sincera. Fue un extraordinario, experimento para despertar y agudizar conciencias, le llegamos al corazón del pueblo, encontraron una oportunidad digna de verse representados por un panameño experimentado, solidario, humano, con moralidad. Los resultados obtenidos, aún siendo modestos, son la resultante de un país que está madurando, pese al clientelismo -marca tradicional de la partidocracia-, que no hizo mella para el avance evolutivo que tiene esta fórmula electoral que si repite será definitiva para acabar con el orden establecido de la política partidista tradicional que les teme, les tienen pavor, a los verdaderos independientes que definen los triunfos electorales. ¡Acción!
Ckudadano Independiente