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Independientes entre panacea y odisea


Silvio Guerra Morales (opinion@epasa.com) / Abogado.

La clase política panameña debe percatarse ya, pues mañana podría ser muy tarde, que las candidaturas de eventuales independientes que aspiran al solio presidencial, ya es una realidad en nuestro país. Grande logro ha sido para nuestra democracia que así se exprese en texto constitucional.

Años atrás ni siquiera se pensaba en esa posibilidad, pues todo se articulaba o se enfocaba en los partidos políticos. Al margen o fuera de los partidos políticos legalmente reconocidos, no cabía posibilidad alguna de considerar una candidatura independiente.

A nuestro juicio, esto ha sido un gran avance, porque ha permitido: 1) Que sean exclusivamente los partidos políticos los que pongan presidentes en este país. 2) Que figuras preponderantes del acontecer nacional no queden excluidas de la participación política en cuanto a aspiraciones al solio presidencial se refiere. 3) Que la sociedad tenga otras ofertas electorales dentro del abanico de opciones partidistas. 4) Que surjan liderazgos en medio de un pluripartidismo en decadencia. 5) El surgimiento de propuestas de trabajo lejos del enfoque del clientelismo político, del tráfico de influencias y del enfoque partidista.

Ahora bien, tampoco podemos descontar algunas desventajas de las candidaturas independientes, dentro de las cuales podríamos enumerar: 1) Quedar inmersos en el síndrome de la improvisación. 2) Ausentes de propuestas coherentes, programadas, planeadas y organizadas., 3) Ausentes de una base de organización, es decir, carentes de estructuras nacionales, comunitarias, vecinales, capaces de sostener un trabajo de campaña electoral nacional. 4) Verse respaldados por partidos políticos, tras esas deficiencias, que entroncan como aliados del candidato independiente y que, al final de cuentas, terminen cooptados por dichos partidos políticos.

Con miras a la realidad de las candidaturas independientes, los partidos políticos, a mi juicio, deben ir pensando, seriamente, de entre los independientes, a quién o a quiénes tomar en cuenta para que ingresen a sus fórmulas u ofertas de elección. Ya se ha dicho que, por ejemplo, Navarro no puede caminar sin tener a un independiente en su oferta electoral, igual es Varela o de quien se postule como candidato, desde un partido político, presidencial.

En cuanto a la existencia de figuras independientes, no cabe la menor duda de que aún no hay nada definido, a como tampoco nada está definido en el círculo de los partidos políticos, pues de momento solo disponemos de meras “bolas” y del clásico “se escucha por ahí”.

Abogado.