Indiferencia que mata
Lo ocurrido en la cárcel de menores, una tragedia que dejó 3 muertos y varios reclusos con severas quemaduras en sus cuerpos, es un hecho exasperante que pone en relieve la imperiosa necesidad de modificar todo el sistema penal del país. Como consecuencia de la duras críticas que se han dado contra los policías, especialmente de los responsables de la seguridad aquel día que se incendió el penal de menores, quienes actuaron con criminal indiferencia, el Ministro de Seguridad, José Raúl Mulino, ha sorprendido a la opinión pública pues ha dispuesto dejar, en seis meses, de apoyar con miembros de la policía a las cárceles del país. La decisión de Mulino ha sido calificada por muchos de apresurada y desafortunada, debido a que en Panamá existen unos 12 mil presos, y solamente hay cerca de 400 custodios civiles para atenderlos. Bajo este panorama la decisión del ministro resultaría impracticable. Lo que sí podría hacer Mulino sería dotar a la policía de un protocolo de seguridad a seguir para aplicarse en caso de motines, incendios o desastres naturales. Todas las naciones desarrolladas poseen un riguroso protocolo de seguridad a cumplir en situaciones extremas, ¿acaso no lo tiene la Policía Nacional? Las decisiones de un gobierno no pueden estar condicionadas a coyunturas emocionales del momento, mucho menos a desacuerdos sobre competencias administrativas, sino que deben reformularse en función de las necesidades de todo el sistema penitenciario del país, y sobre todo, de la vida humana.
