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Indios: “No ser tontos”


Para los que pensaban que en nuestra tierra no había indígenas, conforme a las recientes protestas de nuestros hermanos indios, podrán concluir que son muchos los compatriotas que se enorgullecen de llamarse “indios” o “cholos” o “indígenas”. Me sentí my orgulloso, de mi parte, verlos luciendo sus coloridos sombreros, expresar sus bailes o danzas, lucir especiales vestimentas muy propias de ellos. Se ha dado, sin duda alguna, toda una expresión de “indigenismo” que creíamos estaba dormido o pernoctando o en el olvido.

Se ha revivido la nacionalidad indigenista. En sus formas de hablar expresan ser categóricos, sin vueltas o vacilaciones propias del capitalino o de aquel que cree saber más que los demás. Son gentes de acciones, de hechos, y tienen un concepto claro de la causa o razón de ser de sus luchas. Profesan un credo a la madre Tierra y entre sus ritos existen creencias de fecundidad y prodigalidad de la naturaleza hacia ellos. Se trata de cuestiones ancestrales que no puede borrar ni neutralizar y menos opacar el más poderoso. Llevan, entre sus credos, la inherencia del ser “natural”.

Ya lo dije la semana pasada. No son tontos ni bobos. Tienen entre sus filas a hombres y mujeres que se han preparado, han estudiado: abogados, profesores, maestros, ingenieros, economistas, psicólogos, sociólogos –abundan-, en fin. Se asesoran y se asisten entre ellos en cuestiones de conocimiento, pero por encima de ello, hay que advertir que se manejan con un concepto de inteligencia innato, natural, inmanente a la naturaleza y el sentido común es en ellos un guía espectacular, asombroso. Por allí se relatan anécdotas y cosas curiosas de la forma de ser indigenista y quienes creyéndolos tontos pasan por tales, menos ellos. Se contaba que el recién fallecido Carlos Andrés Pérez, ex presidente venezolano, en alguna reunión con los caciques indígenas de su país, invitado por ellos, el Jefe le dice “Come ñame” a lo que el Presidente respondió “Carlos Andrés” y el Cacique ripostó:”No señor, te digo que comas ñame”. Para caerse de pena o “trágame tierra” como dicen nuestros muchachos.

Por allí cuentan, con la venia de mi amigo y colega Isaac Ladrón De Guevara, que éste, siendo Personero en Tolé, llega a su despacho uno de nuestros hermanos indios pidiendo a la secretaria entrevistarse con el Personero y preguntó su nombre. La secretaria, muy cordialmente, le dice que “Isaac Ladrón De Guevara”. Impresionado por el nombre el indígena, momento en que pasa para ser atendido por el colega, le dice: “Buenas tardes señor Personero Isaac Hurtado de Guevara”.

Bueno, creo que es el momento de que hagamos un alto en el tema de la minería y pensemos más en el concepto nación, nacionalidades y en el pueblo panameño. Salud a todos y que Dios bendiga a la Patria.