Ineficaz acceso a la salud
Parte el alma de los panameños escuchar, a diario, en los noticieros de televisión sobre casos y situaciones de bebés y recién nacidos que vinieron al mundo con problemas de salud y escuchar a sus padres que no cuentan con los recursos para sufragar los costos hospitalarios y de cirugías, sobre todo cuando estos hermanitos tienen que atenderse en el extranjero.
Hasta cuándo la excusa de que nuestro sistema de salud no tiene la capacidad, tecnología y recurso humano para atender a esos cientos de criaturas bellas, resignándose sus padres, mamá y papá, a abrir cuentas en un banco, solicitando solidaridad, que no es malo, pero dónde queda la responsabilidad y obligación del Estado en dispensarle, no importa el cuánto, lo que estas familias necesiten para que viajen al exterior.
Qué son 20,000 o 30,000 dólares para el Estado o para uno que otro de los 100 millonarios en nuestro país, cuando está de por medio la vida de estos infantes. Qué contradicción ver cómo se despilfarran millones en gastos improductivos e innecesarios.
Dice el libro de los libros sagrados: el que da no teniendo da más que el que teniendo solo da cuando le sobra. Nuestra Constitución, en su artículo 109, señala que es función esencial del Estado velar por la salud de la población. Más allá, está obligado a proteger la salud de la madre, del niño y del adolescente, garantizando una atención especial e integral.
Como jurista y estudioso del tema Constitucional, la salud es un derecho fundamental y si el Estado por alguna razón no puede proveer, cabe la responsabilidad subsidiaria. Lo anterior me lleva a sostener que ante la negativa del Estado de proveer cirugías y trasplantes, por los argumentos que sean, el interesado puede acudir a la Corte Suprema para hacer valer esta tutela del derecho fundamental de la salud.
Qué paradójico, hay partidas discrecionales para todo, sin embargo, seguimos viendo a estos angelitos con sus padres angustiados, merced a quién sabe qué espíritu noble y bueno. Justo reconocer el esfuerzo humano que hace el Hospital del Niño, inspirado en esa filosofía del bien y dignidad que le imprimió el amigo de los niños, Dr. José Renán Esquivel.
Este artículo está dedicado a sensibilizar al Estado y sobre todo a jueces y magistrados. El ordenamiento jurídico, sus operadores, en materia de tutela de derechos fundamentales deben ser más creativos.