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Inflación persistente


Adiferencia de lo publicitado por algunos defensores oficiales y oficiosos de las actuales autoridades económicas del país, el alza de precios de la canasta básica alimenticia ha seguido estando presente en la dura realidad de los panameños y panameñas. Es así que, según datos del INEC, el rubro de los alimentos y bebidas mostró hasta octubre un crecimiento de precios equivalente al 4.3% en relación a octubre del año pasado. Por su parte, el costo de la canasta básica alimenticia del MEF sufrió un incremento acumulado de 4.8%, entre diciembre del año pasado y septiembre del presente, el cual medido en términos absolutos equivale a 12.74 balboas. Sigue siendo cierto, además, que la existencia de un proceso interno de especulación resulta ser el responsable de una buena parte del incremento de los precios de los bienes esenciales. En este sentido se puede señalar que el índice de precios al por mayor de los bienes agrícolas y pecuarios importados creció en apenas el 2.1% entre septiembre del año pasado y el mismo mes del presente año, mientras que los referidos a alimentos bebidas y tabacos declinó, para el mismo período, en 1.7%. Así mismo el índice de precios al por mayor de los productos agrícolas y pecuarios producidos internamente solo se incrementaron en 3.3%.

Lo nuevo es que ahora aparece en el horizonte una muy significativa presión inflacionaria proveniente del exterior, la cual necesariamente tendrá un impacto negativo en un país que como Panamá importó el año pasado cerca de 1,063 millones de balboas en alimentos. En efecto, de acuerdo a las cifras de la FAO, debido básicamente a la situación de las cosechas a nivel internacional y a la caída del valor del dólar en relación a otras divisas, el índice de precios de los productos alimenticios a nivel internacional se incrementó entre junio y octubre del presente año en 34.5 puntos, lo que significa un aumento del 21.2% en este indicador. Dada la importancia de los cereales en la canasta alimenticia es conveniente señalar que para el período en referencia los mismos vieron incrementar sus precios en 44.8%, mientras que el de los aceites vegetales, otro elemento clave de dicha canasta, lo hicieron en un 29.2%. El posible impacto negativo de lo anterior se hace más evidente si advertimos que la tasa de crecimiento del PIB agropecuario de nuestro país se sitúa actualmente en apenas el 1.1% anual, cifra que resulta inferior al del crecimiento de la población. Se puede concluir que no solo el país esta frente al problema que representa la promesa incumplida por el actual gobierno que se comprometió a reducir el costo de la canasta básica, sino frente a la amenaza de una aceleración inflacionaria a nivel de los bienes alimenticios esenciales. Solo una política sería de seguridad alimentaria y la eliminación de la especulación comercial podrían hacer frente a la misma. Se trata, lastimosamente, de políticas que son, para decirlo de alguna manera, de baja probabilidad en la presente administración gubernamental.

jovajun@yahoo.com