Inflación y acumulación por desposesión
Recientemente los sectores económicos dominantes, tanto los que se ubican en el gobierno como los que actúan desde las cúpulas de sus gremios, han recurrido a las declaraciones de sus eruditos con el fin de introducir la idea de que la inflación ha venido cediendo espontáneamente, por lo que cualquier propuesta de intervención pública para enfrentarla es, además de inconveniente, innecesaria. Para ilustrar su forma de ver las cosas estos se refieren insistentemente al hecho de que mientras en el primer cuatrimestre de este año la tasa promedio de inflación fue del 4.2%, la misma alcanzó en el mismo período del año anterior a 6.2%. Se trata, sin embargo, de una forma sesgada de presentar la información.
EN EL CONTORNO DE LA POBREZA, LAS FAMILIAS GASTAN CERCA DE LA MITAD DE SUS INGRESOS EN ALIMENTOS, POR LO QUE EL COMPONENTE DEL ÍNDICE DE PRECIOS AL CONSUMIDOR URBANO, RESULTA DE ESPECIAL IMPORTANCIA.
En primer lugar, si se calcula la tasa de incremento promedio de precios del primer cuatrimestre entre los años que van del 2010 al 2012, la misma resulta ser de 4.8%, por lo que no es posible concluir que la tasa observada durante el presente año muestre algún tipo de cambio significativo de la tendencia.
Por otra parte, teniendo en cuenta el llamado criterio de Orshansky recientemente calculado para Panamá, se debe recordar que en el contorno de la pobreza, las familias gastan cerca de la mitad de sus ingresos en alimentos, por lo que el componente del índice de precios al consumidor urbano (IPC) vinculado con los mismos resulta de especial importancia. De acuerdo a las estadísticas del INEC durante el primer cuatrimestre del 2013 el componente de alimentos y bebidas del IPC mostró una elevación de precios significativa, equivalente al 6.3%, la que si bien es inferior a la observada el año anterior, resulta superior al 4.7% observado en promedio durante el lapso temporal que va desde el 2010 al 2012.
La presencia de una significativa inflación a nivel de los alimentos se confirma si se toma en cuenta que en el caso de los distritos de Panamá y San Miguelito el costo de los alimentos mostró en abril del presente año un crecimiento de 6.3% con respecto al mismo mes del año anterior. Algunos productos entre los que se destaca la carne de res, verduras, pescado, quesos y carnes, superaron significativamente este nivel. Por su parte, el arroz, las cremas y harinas también mostraron incrementos importantes de precios, los cuales se calcularon en 6.2% y 6.1%, respectivamente. Más allá de los alimentos, se debe destacar el incremento del costo de los servicios eléctricos, que se elevaron en 8.9%, así como el del agua que se vio incrementado en 5.8%.
Lo que los eruditos de los sectores dominantes intentan ocultar es que la inflación se ha convertido en un mecanismo de redistribución regresiva de los ingresos, así como un fenómeno vinculado con la llamada acumulación por desposesión.
Es importante, entonces, establecer que detrás de la inflación en el componente de los alimentos está un claro proceso de especulación. Esto se evidencia al tener en cuenta que mientras que en el primer cuatrimestre del 2012 el incremento del precio de los alimentos y bebidas fue de 7.6%, el índice mundial de los precios alimenticios de la FAO se redujo en 8.4%. Se trata de un proceso que sigue vigente, ya que durante el primer semestre del presente año los alimentos y bebidas mostraron un crecimiento de 6.3%, en condiciones que el índice de la FAO siguió reflejando una caída de aproximadamente el 1.0%.
Este fenómeno es parte de una tendencia por medio de la cual los precios de los bienes de la canasta básica se elevan con mayor velocidad que los salarios monetarios, provocando que la participación de los salarios en el producto se deteriore. Esto se expresa en el hecho de que entre el 2004 y el 2012 los salarios monetarios se hayan visto retrasados en 44 puntos porcentuales en relación con el incremento de la productividad del trabajo, así como en una disminución de la participación de los asalariados en el producto de aproximadamente 4.9 puntos porcentuales en el mismo período.
No solo es conocido que la inflación ha estado históricamente vinculada, vía la redistribución del ingreso a los llamados procesos de acumulación originaria, sino que estos movimientos de acumulación por desposesión han hecho uso del poder estatal para debilitar la capacidad defensiva de los trabajadores. Esto explica que junto a la inflación todos los gobiernos dirigidos por los sectores dominantes han aplicado una política consciente dirigida a eliminar cualquier intento de resistencia de los trabajadores. Revertir esta política es un imperativo de justicia social.