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Influencia protestante en Panamá

Por: Redacción 30/08/2016

Ya hemos visto que el desarrollo y expansión del protestantismo cristiano en Latinoamérica y, por en ende, en Panamá se debieron a condiciones socio-políticas que en el devenir de la historia se prestaron como elementos catalizadores a estos procesos. Precisamente motivado por una serie de comentarios despectivos hacia el protestantismo panameño, he tomado el tiempo para escribir información que nos ayude a tener una aproximación sobre la razón de existencia de un conjunto de estructuras sociales y religiosas que unidas tienen tanta influencia en los sectores más populares de nuestro país. La marcha del 13 de julio de 2016 contra el proyecto de Ley 61 sobre educación sexual y las guías educativas del Meduca-Unfpa, que fue bajado a primer debate el 16 del mismo año, no fue un acontecimiento aislado, una procesión más de creyentes, ni tampoco fue un impulso del destino sin marco de referencia.

La historia de nuestro país, en pleno desarrollo de la República, nuestra alianza con los Estado Unidos, que permite la separación con Colombia en 1903 y sus posteriores acciones que influenciaron en los asuntos internos nacionales, la construcción del ferrocarril, el Canal de Panamá y las bases militares, fueron factores determinantes para que aparecieran en la palestra istmeña grupos protestantes religiosos, que con el transcurrir del tiempo dieron lugar a un sector poderoso y con influencia en sectores populosos de nuestra sociedad. Solo sepamos que una de las más significativas intervenciones, por lo menos de corte pentecostales, derivadas del protestantismo americano se dieron precisamente en El Chorrillo y Santa Ana, barrios populares de la República panameña, para la década del 30 y 40 del sigo XX, llegando a estar posteriormente en Colón, Panamá, Chiriquí y hasta en zonas indígenas. De allí nacen organizaciones como la Iglesia de Dios E.C., Iglesia del Evangelio Cuadrangular y Asambleas de Dios, tres de las más representativas de este sector protestante cristiano panameño. Cada una de ellas con sus derivaciones alcanzan un desarrollo en todas las provincias y comarcas del país, llevando adelante proyectos sociales que de la mano con las comunidades les han permitido un lugar o espacio en los asuntos regionales o nacionales, se han hecho sentir como voceros de las necesidades de muchos y hasta la confianza se denota en un cúmulo de relaciones que le permitieron y permiten acceder a estamentos de poder económico, social y político. En el ámbito político, no es de extrañar las aspiraciones de cristianos protestantes, a puestos de elección popular en municipios, circuitos y corregimientos, posiciones de alta gerencia en la empresa privada, y hasta influencia en organizaciones internacionales y organismos no gubernamentales.

Para seguir hablando de la evolución inicial en las primeras décadas del siglo XIX en la provincia de Bocas del Toro se establecieron intenciones de iglesias metodistas que luego se extendieron para la provincia de Panamá y Colón, para finales del siglo XIX. Con los inmigrantes que llegaron para trabajar en la construcción del Ferrocarril Transístmico a razón de la famosa “Fiebre de Oro” en California, provenientes de Las Antillas y Los Estados Unidos; posteriormente para el ambicioso e impactante proyecto del Canal de Panamá, llegaron los anglicanos a nuestro país, convirtiéndose con el tiempo en parte de nuestra sociedad. Luego se ampliaron hacia las ciudades de Colón, Panamá y Bocas del Toro, para consecutivamente llegar a tener presencia en áreas de Arraiján, La Chorrera en Panamá Oeste; Tortí y Arenales al Este de Panamá; Chiriquí al suroeste del país y tres de las cuatro provincias en el área central del país. En la década de los años 40', las iglesias bautistas también hicieron su parte. Por esto y mucho más no es de extrañar el desarrollo vertiginoso que tienen las iglesias protestantes aquí.

Y es que en cada una de ellas han existido elementos que les conectó con la intimidad de nuestra sociedad, explotando en un mar de elementos que conjugados arraigaron las estructuras a los asuntos sociales de las comunidades y por ello se produjo el crecimiento de la membresía. A principio de la década de los años 70', ya se ventilaba la nueva Constitución política, pero con algo de distancia de las iglesias protestantes, las cuales solo pudieron recibir del grupo de constituyentes de la época un pequeño espaldarazo en la libertad de culto, conforme el artículo 35 de la carta magna y nada más, cediendo un espacio de preponderancia a quienes mantenían el control religioso y eran mayoría de hecho en esos momentos. Quizás el desarrollo institucional del protestantismo istmeño no alcanzaba para más, pero era precisamente cuando se iniciaba el proceso, que llevaría a este sector a grandes aspiraciones y conquistas.

En la actualidad figuras representativas de este sector han arribado a posiciones importantes dentro de la estructura gubernamental o del Estado, ocupando posiciones en alta gerencia empresarial, tal como ya lo mencione arriba. Lo que le ha dado al poder protestante cristiano del istmo de Panamá cierto nivel de influencia en asuntos de intereses nacional, en los ámbitos político, social y hasta económico. Ya no se ve a la Iglesia cristiana de esta línea como los grupos de las carpas, sino como una de las organizaciones con más influencia, importancia y decisión. Esto no es el resultado del esfuerzo de un individuo, ni el capricho de un grupo, se trata de lo que el proceso pudo cosechar de la historia de un país, cuyas condiciones sociales exigieron la conformación de antídotos ante los conflictos históricos que daban origen en décadas como las de los años 40', 70' y 80'. Las contradicciones sociales de la nación permitieron que el poder protestante cristiano encontrara terreno fértil, se necesitaba una voz que hablara en positivo y llamara a la construcción de la nación, en búsqueda del interés de los más desposeídos. Cada comedor infantil, albergue para adictos a drogas, movimiento de juventud, intento por rescatar las familias, ministerio de servicio a la niñez, asociación de apoyo a la mujer, grupo de trabajo con el adulto mayor, iba y va impregnado del alto principio bíblico que dice: “Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios”, como lo dice la Santa Biblia en Lucas 6:20.

El presente del movimiento protestante es producto del pasado, y el futuro es generado en el presente. Puedo decir sin temor a equivocarme que la Iglesia ha avanzado y seguirá en franco crecimiento, porque Dios y la historia así lo han determinado, basta con eso.

El autor es Investigador Social y Teólogo

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