Informalidad y pobreza viven juntas
A muchos les cansa que se recuerde una y otra vez que el crecimiento económico del país no llega a todos, pero la realidad no se puede ocultar, y los trabajadores informales son un ejemplo, tienen un empleo a medias sin derecho a un seguro o a una jubilación y los ingresos, la mayoría de las veces, son irrisorios.
La generación de empleos de calidad y con beneficios de calidad debe convertirse en una de las grandes metas de los gobiernos con políticas de continuidad a la hora de los cambios de mando, porque solamente así se lograrán resultados eficientes.
Es para estas fechas cuando en las calles de las distintas provincias del país, los trabajadores informales se hacen notar con más fuerza. Quizá muchas personas piensan que ellos están bien porque desarrollan una labor y consiguen un recurso económico, la gran realidad es otra.
Pero, ¿qué es trabajo informal? Se entiende como el desarrollo de actividades por cuenta propia o en forma asalariada, pero que se encuentran fuera del marco legal y jurídico del país.
La informalidad y la pobreza, generalmente son hermanas. Estas personas no obtienen beneficios sociales como cobertura de salud para ellos y sus familias, seguros ante accidentes de trabajo, aportes jubilatorios o de retiros, entre otros.
En Panamá, 41 de cada 100 ocupados tienen un empleo informal, una cifra que lleva a convertir a este sector en la segunda fuerza de trabajo en el país.
Es momento de que las autoridades reflexionen, es la hora de empezar a tomar las medidas necesarias para ofrecer empleo con remuneraciones adecuadas, a disminuir la informalidad o a ofrecer las condiciones para que esta se desarrolle bajo patrones de calidad.
También se necesita que la población tome conciencia de la importancia de la preparación académica y de la exigencia de un trabajo digno de forma pacífica.
