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Injusta resistencia


Los cambios en el sistema educativo panameño son justos y necesarios. La transformación curricular ha encontrado apoyo en la Concertación Nacional y eso le da un nuevo aire a los planes que adelanta el Ministerio de Educación.

Sin embargo, los gremios docentes siguen mostrando su descontento por la forma en que se está ejecutando este proceso de transformación. Dejando a un lado todos los conflictos relacionados a salarios y demandas gremiales, es importante enfocar los esfuerzos en modernizar los planes de estudio de los planteles públicos.

Los estudiantes no pueden seguir navegando entre deficiencias estructurales del sistema educativos. En este esfuerzo, los docentes tienen una gran responsabilidad y deben estar montados en el tren de la tecnología y adaptados a las exigencias del mercado actual.

El crecimiento del país demanda también más mano de obra calificada y profesionales con una sólida enseñanza académica.

Parte del cambio debe iniciarse con los docentes, considerando que en tiempos modernos los estudiantes tienen acceso a toda clase de información. Un docente que no entienda las nuevas herramientas tecnológicas que existen simplemente puede ser sobrepasado por sus alumnos.

Eso cortaría el proceso de enseñanza y aprendizaje, por lo que la transformación es inminente.

El sistema educativo ha sufrido en los últimos años los pecados de la burocracia excesiva y la falta de voluntad de cambiar para mejorar.

Es un buen momento para retomar con fuerza y con luces largas los planes que existen para transformar el sistema de educación panameño.

No se trata de un esfuerzo particular, por el contrario debe aportar toda la sociedad.