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Insalubridad, ¿delito contra la salud pública?


Panamá, país de grandes contrastes, en las últimas décadas ha mostrado un vertiginoso crecimiento y desarrollo urbanístico que pareciera incontenible. Sin embargo no todo es positivo y bello. El problema del manejo de la basura en el país está llegando a puntos en que se está comprometiendo la seguridad colectiva. Se observa una responsabilidad ausente en lo que refiere a quien se encarga de este serio problema. Estamos en fiestas de navidad y de año nuevo, lo que involucra que los panameños como consumistas que somos, hemos triplicado en estos momentos, la cantidad de basura en el país producto de la actividad compulsiva de las compras. Es importante mencionar que aunada a esta situación, muchos comercios de la localidad en su afán de lograr vender y colocar sus productos infringen la norma sanitaria e inclusive atentan contra la salud pública de los panameños. ¿Cómo lo hacen? Pues bien, manipulando fechas de alimentos y productos que han caducado, alimentos dañados, permanencia de roedores, insectos y alimañas en sus establecimientos que traen enfermedades, y algunos poseen infraestructura oxidada y deteriorada en la cual procesan los alimentos al consumidor contaminándolos. La cucaracha que es un insecto de presencia permanente en muchos sectores, transmite bacterias que producen enfermedades tales como la disentería, la diarrea, el cólera, infecciones intestinales y fiebres entéricas a través del contacto con sus patas sobre los alimentos. Igualmente las moscas son portadoras de estas bacterias produciendo igualmente estas enfermedades. Los ratones y ratas consumen todo tipo de alimentos los cuales contaminan con sus heces y orina introduciendo bacterias y produciendo enfermedades. Cuando se venden en los expendios de alimentos productos vencidos, en mal estado o contaminados producen enfermedades peligrosas para la salud y ocasionar finalmente la muerte. Estas enfermedades se manifiestan con vómitos, diarreas, dolores abdominales. En nuestro país debemos sancionar enérgicamente a todos los individuos que incurren en estos delitos que finalmente afectan a parte de la colectividad. No solo el cierre de los locales, sino que la gravedad del delito, se deben incorporar sanciones enérgicas sobre este tipo de infractores o delincuentes. Quiero señalar que el director de la Región de Salud de San Miguelito, Dr. Algis Torres está realizando una excelente labor con respecto a este tema y ha sido enérgico con aquellos locales que insisten en vender al pueblo panameño alimentos dañados, vencidos y contaminados.

*Decano de la Faculta de Odontología de la Universidad de Panamá (UP).