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Inserción externa, educación y renta de la tierra

Por: Redacción 16/12/2015

 

Para entender la actual lógica del comercio internacional de bienes y servicios se debe partir de una comprensión del significado de las dinámicas recientemente observadas entre las innovaciones tecnológicas y las transformaciones institucionales, las cuales han dado lugar a los llamados procesos de globalización. Entre los primeros, se deben destacar los cambios que han permitido la reducción de los costos del transporte, así como los que han conducido al desarrollo de la velocidad y la certeza de la información. En relación con las variaciones institucionales, se pueden mencionar la liberación del comercio y de las finanzas internacionales, así como los mecanismos que aseguran las inversiones internacionales y los llamados derechos de propiedad.

Estos cambios han permitido un esquema, guiado básicamente por las empresas transnacionales (ET), en el cual las distintas fases relacionadas de los procesos de producción y de comercialización, se establecen en diversas localizaciones a nivel mundial, con el objetivo de que dichas empresas puedan minimizar sus costos y, por tanto, maximizar sus beneficios. Esta forma de manejar la estructura vertical de la producción, la cual ha dado lugar a las llamadas cadenas productivas internacionales, se pueden dar de diversas maneras. Una de ellas es la inversión directa extranjera por parte de las ET en diversas partes del proceso que se colocan en varios países, la otra forma es la vinculación de las ET con otras empresas, las cuales aun cuando formalmente son independientes, operan bajo la égida de la ET de las cuales dependen.

El objetivo básico de las ET que dominan todo el proceso es, como se adelantó, optimizar sus beneficios, para lo cual intentan aprovecharse de aquellas localizaciones que les permita costos reducidos de la fuerza de trabajo, no solo al nivel de las menos calificadas, sino también de las de mayor complejidad. Lo importante para estas es que a cada nivel de calificación de la fuerza de trabajo, las que, obviamente, tendrán remuneraciones diferenciadas, la fuerza de trabajo sea relativamente barata. Un ejemplo de esto es de los conocidos iPod. Para estos, los costos de producción, básicamente generados en países en vías de desarrollo, representaron en el 2006 apenas el 48% del precio de venta final, lo que dio lugar a un margen de ganancia equivalente al 52.0%.

 

...ELEMENTOS TALES COMO EL ASEGURAMIENTO DE LAS RENTAS DE LOS RECURSOS NATURALES, EL CUIDADO DEL MEDIOAMBIENTE, LA PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS DE LOS TRABAJADORES, EL AVANCE Y LA DIFUSIÓN TECNOLÓGICA A NIVEL LOCAL DEBEN SER PRIORIDADES EN LA ESTRATEGIA NACIONAL DE DESARROLLO.

Desde el punto de vista de la educación, a diferencia de quienes no han logrado entender la lógica del sistema, las ET y sus aliados internos no se oponen necesariamente a la formación de fuerza de trabajo calificada, lo que buscan es que esta sea abundante y barata, además de disciplinada. Esto último choca, obviamente, con la formación humanista y ciudadana. Desde luego, las ET están interesadas en que el costo de la calificación recaiga lo menos posible sobre ellas, de manera que se convierta en un costo social que se exprese en una ganancia privada.

Para las ET no se trata solo de aprovechar la abundancia de fuerza de trabajo relativamente barata, también se trata de capturar las rentas que generen los recursos naturales locales. Estas, por ejemplo, se pueden referir a la explotación de recursos mineros, pero también a las ventajas que determinadas localizaciones tienen en términos de costos de transporte, o de cualquier otro elemento que mejore la efectividad de los gastos de circulación. Esta situación, junto a la presión que ejercen las ET sobre los gobiernos para reducir sus obligaciones fiscales, genera una verdadera contradicción entre los recursos públicos disponibles y las necesidades del desarrollo incluyente, como son los referidos a la salud y la educación. Esta contradicción también es visible en relación con la exigencia de una infraestructura adecuada para el funcionamiento de las inversiones extranjeras, la cual contrasta con la cantidad de fondos con que cuenta el Estado. Se trata de una situación que lleva al agravamiento de los problemas que surgen de la creciente deuda externa.

En este contexto los países en vías de desarrollo, como lo es el nuestro, deben diseñar con mucho cuidado su estrategia de inserción internacional. Su política agropecuaria, industrial, comercial y de servicios, debe ser trazada para permitir el mayor beneficio para sus ciudadanos. Es así que elementos tales como el aseguramiento de las rentas de los recursos naturales, el cuidado del medioambiente, la protección de los derechos de los trabajadores, el avance y la difusión tecnológica a nivel local deben ser prioridades en la estrategia nacional de desarrollo. Se trata de un tema que debería ser parte importante del debate nacional.

Economista

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