Insisto en la educación
Guillermo Antonio Ruiz Q. | Ingeniero de Sistemas y Consultor de Comunicación Política
El otro día, preguntaba en la radio cuántas escuelas se encontraban en construcción en este momento. Triste es saber la respuesta, sobre todo cuando uno puede comprobar que, con muchos menos recursos y en épocas más difíciles, otros presidentes han aportado grandemente a la educación del país, sembrando las escuelas necesarias.
Y es que ninguno de los gobiernos de nuestra nueva democracia ha hecho lo suficiente. Es más, se han convertido en profetas llenos de promesas que han desilusionado a propios y extraños.
La educación no es un tema muy popular entre la militancia de nuestros partidos políticos. Quizás la antigua y hoy extinguida Democracia Cristiana fue la que más atención le puso al tema, de la mano del liderazgo del Dr. Ricardo Arias Calderón. Aparte de esta excepción, no hay mucho donde encontrar.
Recuerdo planes de gobierno, específicamente de Mireya Moscoso y Martín Torrijos, que tenían espacios enteros al tema. Llegué a leer algo como el "programa Instituto Nacional", algo así como devolver las escuelas con contenido de excelencia al esquema de la educación pública.
El gobierno pasado inició la construcción de las llamadas "escuelas de excelencia", más o menos con el mismo propósito. Primero eran 12, luego siete, luego cinco y finalmente, y quizás por ignorancia mía, solo conozco de la existencia de una, que costó un mundo hacer que funcionara desde el punto de vista operativo.
Tengo la impresión de que, en el presente, es el Partido Revolucionario Democrático el que cuenta con la mayor parte de especialistas en el tema entre sus filas. Pero esto sirve de muy poco si el propio partido no toma iniciativas de capacitación y formación con la educación como tema de fondo, haciendo de gobierno en sombra para proponer aportes que, de una manera u otra, apoyen a la educación nacional, mas no así a la gestión gubernamental, que de una manera u otra quedaría al desnudo en su falta de iniciativa. Lamentablemente, creo que no se hace, ya que sus dirigentes, en su miopía y escasa visión de futuro, no lo ven así.
Es importante educar a nuestra gente. Cada vez que un estudiante abandona el sistema de educación primaria y/o secundaria, se condena a ser pobre para siempre, o a delinquir para salir de esta situación, lo que va a limitar de igual forma, sus posibilidades en la sociedad. Cárcel y muerte es lo que espera a los que tomen el camino que parece fácil, pero no lo es.
Los especialistas que he consultado son rotundos en su diagnóstico: la razón del incremento en la inseguridad en nuestro país en los últimos años va de la mano con el desempleo juvenil. Por más que la Contraloría General de la Nación y el Ministerio de Economía y Finanzas nos llenen con datos estadísticos positivos sobre los porcentajes de desempleo y otros relacionados, la verdad es que nuestros jóvenes no tienen empleos de calidad. Para que nos entendamos, "camaronean".
Así las cosas, no hay forma de que, de igual manera, baje el porcentaje de embarazo adolescente. La descomposición familiar pasa por la debilidad económica de las familias, que los hace vivir en lugares hacinados o rodeados de vecinos, cuyos jóvenes se encuentran, de igual manera, en ocio.
A esto hay que agregar la poca penetración de tecnologías para la educación. Los funcionarios que llevan adelante iniciativas al respecto, no tienen el respaldo financiero del Estado, y trabajan con las uñas en programas que merecen mejor suerte.
La última vez que hubo una iniciativa para mejorar la situación del desempleo juvenil fue con la Ley de Call Centers. Pero esta iniciativa ha tenido solo un relativo éxito debido precisamente al choque con una realidad educativa que impide que se tenga un resultado mejor.
Mientras nuestros diputados están concentrados en la propina en los restaurantes y el Gobierno Nacional en temas religiosos principalmente, lo único que queda es esperar un poco de suerte, y que el presidente Varela dé un golpe de timón y se rodee de colaboradores que corrijan el rumbo de la actual administración y ponga al tema de la educación como el gran tema de Estado.
Si esto llegara a pasar, quizás no ganará el mismo partido político. Y la historia cuenta que casi nunca ganan los mismos. Pero serán recordados como la administración que construyó el país del futuro, las bases sólidas de un país del primer mundo en una América Latina en desarrollo. Solo hace falta algo de voluntad política, porque los planes ya existen. Y los que quieren hacerlos realidad, también.