default

Insuperable elemento natural

Por: Redacción 28/08/2015

Frente a los destacados malestares sufridos en los últimos meses, hemos llegado a una exclusiva y tajante conclusión, el agua es el tesoro más envidiable ofertado por todos los favores que Dios nos ha extendido. Esta riqueza general no tiene olor, color ni sabor, clínicas cualidades de su pureza, razón suficiente que induce a pensar que legítimamente no podemos vivir sin ella. H2O, estos son los integrantes de la molécula del agua (2 átomos de hidrógeno y 1 de oxígeno), valiosos componentes tan imprescindibles en la naturaleza, capaces de permitir la existencia del hombre, animales y plantas.

Conceder la vida es una licencia expedida por un facultativo invisible que está enteramente dotado por las indudables experiencias inagotables. Podemos estar supeditados a muchos recursos, pero no hay ninguno como el agua, con esa especialidad de superioridad.

En la natura se encuentra en tres estados los cuales son: sólido, líquido y gaseoso, todos con funciones estrictamente específicas. En los polos se encuentran solidificadas, en los trópicos en estado líquido integrando los océanos, mares, ríos, lagos y lagunas y el estado gaseoso lo podemos observar en forma de nubes, niebla y rocío, todos ellos asociados a los procesos químicos. Las grandiosas alas del agitado molino de viento de la prosperidad, arruinadas han sido, el hombre con ese proceder torvo lo ha dañado todo, teniendo como soporte el escalón inferior de la ignorancia que ha corrido procediendo con extraña ligereza en contra de la naturaleza, trayéndonos como consecuencias la aparición de estremecedores fenómenos que en el pasado jamás pudimos percibir y todo obedeciendo al descabellado trato dispensado a la originalidad y que en algunos casos se torna vengativa.

Destruir el bosque atentando en contra de los que el Creador nos entregó, ha traído la ruina tangible, acto deleznable negativo que procura en contra de los enriquecidos recursos naturales y las óptimas ganancias ofertándonos aire fresco, rica agua y esplendorosas selvas primorosas asociadas a nuestra existencia. Casi siempre el ser humano no piensa con cordura, generalmente es apático, dubitativo y rencoroso abstraído por la depravación con todo lo que les rodea, siendo alimentados perseverantemente por la incertidumbre cruel. Ha arrasado con maldad y vehemencia inaudita la flora y la fauna en triada con el agua, olvidando toda familiaridad que tiene asumiendo las directrices de este organismo rector de índole natural, cuya desobediencia nos puede contraer ilícitos destrozos y calamidades en continuas sucesiones nocivas, donde no podremos, basados en ningún ardid, encontrar las soluciones del intrincado misterio en litigio operativo con los lógicos razonamientos responsables.

La agricultura y la ganadería son dos ocupaciones que descansan sus proyecciones en la presencia del agua y en estos momentos se encuentran en entredicho, donde el ganado vacuno y caballar, mueren por no existir la química interactiva que avala su presencia y, las plantas con el aporte nefando de los turbios amaneceres que contribuyen estropeando el libre prosperar del crecimiento de la simiente que empieza a bregar en contra de los factores enfermizos del ambiente.

Ciertamente, no les hemos dado la importancia al elemento que empieza a escasear donde siento acercarse los atronadores pasos de los corceles apocalípticos de la ruina. Al agua hay que dispensarles sumos cuidados, pues ella es muy sensible a las afectaciones del entorno y debemos tener en cuenta que es un vector de un sinnúmero de enfermedades que atentan en contra de nuestra salud. Se conocen como enfermedades hídricas.

El río Chagres en nuestro caso es el potencial natural que nos brinda la oportunidad de tener esta riqueza por un periodo corriente de doce meses al año. Y desde esta peana histórica debo lanzar mis advertencias fijando la atención, el Ministerio de Salud debe ser concurrente en el cuido del río y sus afluentes, manteniendo el esmero metódico de entera asepsia como socios contribuyentes. Nada hermoso conseguimos si los que viven en las riberas de sus afluentes influyen en la contaminación de sus fluidos, además, el proceso de purificación es lógico que goce de estricta seguridad armónica. La dureza del agua consiste en la cantidad de compuestos minerales que hay en determinada cantidad del elemento. Ningún alimento se puede preparar sin agua y su presencia ya es escasa. Cuidemos el recurso de los infectados parásitos que nos causan daños manifiestos.

Edición Impresa

Viernes 31 de julio de 2026

Más leídas