Intervención
Las cifras de muertos por casos de violencia asustan. Tan solo en este fin de semana se reportaron más de siete muertos por diversas causas.
El respeto por la autoridad se ha perdido, los delincuentes y organizaciones criminales se mueven libremente y comenten sus fechorías a plena luz del día.
La guerra de pandilleros y narcotraficantes es alarmante. En sectores populares como el corregimiento de Río Abajo, las rencillas y la lucha por el poder ha provocado varias muertes, en la mayoría de los casos, personas inocentes que estaban en el lugar equivocado.
Los pandilleros se persiguen y ajustan sus cuentas frente a la mirada de los ciudadanos honestos. Es inadmisible que los criminales se enfrenten a tiros en centros comerciales y en lugar de concentración masiva.
Pandilleros con fusiles de guerra se toman barrios completos y descargan su sed de venganza contra niños y mujeres inocentes. Puede ser posible tal acto de violencia en Panamá, un país que es modelo de desarrollo en la región.
Esto sucedió hace apenas unos días en una de barraca de Río Abajo; el saldo de este caso fueron varios heridos y una docente muerta.
Los criminales, en su mayoría menores de edad, actuaron en venganza por un hecho donde atentaron supuestamente contra el hijo de un “capo”.
El Ministerio de Seguridad debe actuar y no dejar pasar estos crímenes. La sociedad exige seguridad, es un clamor general que no encuentra respuesta en las autoridades.
Es un asunto de Estado; Panamá no puede darse estos lujos y permitir que los delincuentes controlen los barrios. Si existe corrupción policial, entonces tienen que proceder con todo el peso de ley.
