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Intifada en el mundo árabe


Más allá de las momias y las pirámides, Egipto es una nación de 80 millones de habitantes, con un 30 por ciento de ellos viviendo en la extrema pobreza, y que en los últimos 30 años ha conocido un solo mandatario: Muhammad Hosni Sayyid Mubarak, quien el 14 agosto de 1981 sucedió a Anwar el-Sadat, asesinado ocho días antes por una secta fundamentalista musulmana. Miembro de la Internacional Socialista, Mubarak es señalado como uno de los responsables de los bajos niveles de vida de importantes sectores de la población egipcia, así como parte de una corte de dictadores árabes que hasta ahora han mantenido en el ostracismo a esa población, y contra la cual se ha levantado una intifada, iniciada recientemente en Túnez y que parece copar a una importante cantidad de naciones árabes. Pese a los grandes cambios registrados en el mundo en los últimos treinta años, entre ellos la caída del muro de Berlín, el fin del Apartheid y el derrumbe de la Unión Soviética, regímenes como el de Mubarak sobrevivieron con un reconocimiento internacional que a la luz de los hechos de esta semana sólo les sirvió para mantenerse en el poder. Sea como sea en esos países parece haber comenzado un cambio que niega el tormentoso pasado que los ha acompañado hasta ahora.