Intolerancia peligrosa
"Dios lo bendiga siempre, monseñor. Mire, yo estoy en un grave problema. Ahora mismo estoy demandado por un señor a quien le fracturé la clavícula en una pelea en la que nos agredimos ambos y para defenderme, le golpeé fuertemente con un garrote. He estado repasando mi vida y veo que ha sido constante el conflicto. Por cualquier cosa discuto y muchas veces me he visto enredado en actos violentos. Nunca he matado a nadie, pero que yo recuerde, ya he herido a cuatro personas, y dos de ellas con cuchillo. Ando armado con una pistola porque vivimos en un ambiente peligroso. Yo soy cobrador de una gran empresa, y hay gente que me teme y otros que me respetan, y en muchas ocasiones me altero cuando discuto con los deudores y total, el dinero es para otros, y yo soy quien termina en conflicto. Estoy separado de mi esposa, quien se alejó de mí por mis continuos actos agresivos. Desde niño he sufrido de arrebatos de cólera y recuerdo que fui expulsado dos veces de la escuela por peleas con compañeros. No sé cómo controlar mi mal genio. Soy muy ofensivo con mi lengua".
Mire, hermano, le digo que su problema es de cuidado. Ese mal genio suyo lo puede llevar algún día a cometer un homicidio. Ya el haber sido abandonado por su esposa por culpa de su carácter es algo trágico a nivel familiar. Su historial de agresiones es grave. Sé que vivimos en un ambiente muy violento y la gente por cualquier cosa se altera y hay problemas. Por eso la importancia del control emocional. Quizá su subconsciente esté lleno de traumas no solucionados, incluso de su infancia. Urge hablar con un buen psicólogo y ver qué ha pasado con usted en sus primeros años y años siguientes. ¿Por qué reacciona cómo lo hace? Usted tiene que aprender a reaccionar de otra manera ante los inconvenientes de la vida. Debe aprender algún método de relajación. La oración y la vida en comunidad con Cristo es clave para pacificar el alma. El deporte ayuda. Le pido que deje esa arma en su casa. No conviene llevarla. Es más, por el problema emocional que tiene no es ese el trabajo ideal para usted. Cuando cobre, trate de ver el punto de vista de la otra persona y tenga paciencia. No es su misión amenazar ni ofender. Hay métodos legales para buscar una solución. Usted es un empleado de la empresa y no un juez. En cuanto a su esposa, propóngase usted reconquistarla, haciendo ya una gran purificación interior, vaciando todo ese resentimiento y pidiendo al Señor le permita controlar su cólera. Le sugiero llegar a una reconciliación con la persona víctima de su agresión. Evite en lo posible rivalizar o polemizar llevando el conflicto a nivel emocional. Mantenga el asunto en el plano racional, cerebral y si siente ya ese "calor que le hierve la sangre", salga del lugar donde puede darse el conflicto y camine, respire hondo y pídale al Señor que lo calme. Recuerde que si le pide al Señor, Él lo sanará de todo, porque con Él usted es Invencible.
Monseñor cmf.