Intolerantes
El mandatario de la República y parte de su círculo más cercano en el poder han mantenido un pésimo manejo con los medios de comunicación en estos 26 meses de gestión.
Lejos de corregir, el panorama parece sombrío, pues ya son seguidas las amenazas sin sentido contra la prensa, lo que demuestra que los altos funcionarios, que deben estar sometidos al escrutinio público, son de epidermis sensible a las críticas.
Cada vez que existe una crisis, como la actual por la ruptura de la alianza oficialista, quienes nos gobiernan atribuyen la culpa al sensacionalismo con el que los medios de comunicación manejan un hecho. Nada más lejos de la verdad.
La prensa seria juega un importante papel fiscalizador en un Estado democrático. Quien pretenda maniatarla o amedrentarla, está equivocado.
Por eso resulta impropio que un ministro de Estado amenace a un periodista con perder su trabajo porque le incomodó una pregunta que, por el cargo que ocupa, está obligado a responder.
Las disculpas por el mal proceder son bienvenidas; sin embargo, no sirven para esconder el trato que dispensan los altos funcionarios a los comunicadores, cuyo fin principal es el de informar a la población.
Ya es hora que quienes llevan las riendas de este país den muestras de un verdadero cambio, ya que hace meses convocaron a un gran diálogo por la libertad de expresión, cuyo mediador sería el máximo representante del clero en el país y hasta la fecha los avances son nulos.
Este desinterés demuestra una vez más que el llamado que se fue para dejar a un lado las críticas del momento por los escándalos de corrupción que involucraban a altos personeros de este Gobierno.
Porfirio Lobo Sosa
Presidente de Honduras
"CONTRIBUIRÉ A QUE LOS PAÍSES DE AMÉRICA CENTRAL ANALICEN LA SITUACIÓN Y RECONOZCAN A KOSOVO COMO UN ESTADO LIBRE...
