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Intransigencia


La huelga que mantienen los gremios médicos y otras organizaciones vinculadas al sector Salud ha sobrepasado los niveles de tolerancia de la población.

Han pasado más de 21 días y los efectos de esta medida de presión son negativos para todos los ciudadanos. Nadie ha ganado, por lo contrario, solo hay perdedores.

Aunque su preocupación es compartida por muchos ciudadanos, no se puede poner en juego la salud pública de un país durante tantos días y mantener posiciones radicales.

La responsabilidad es compartida, tomando en consideración que los diputados de la Asamblea y el Ejecutivo tuvieron la oportunidad de devolver a primer debate el proyecto de ley 349 que crea las Asociaciones Público-Privadas. No lo hicieron y las sesiones ordinarias terminaron con una huelga en curso.

Ahora los autoridades de Salud hablan de no pagar los salarios a los médicos y a los empleados públicos que no han laborado durante estos días de huelga. Otro elemento más que se unirá a las reclamaciones de los gremios.

El tema de las huelgas es muy delicado, y más cuando se realizan en entidades que son responsables de garantizar y proteger la salud de la población.

Los salarios de estos funcionarios son sufragados con los impuestos que deben desembolsar todos los días los contribuyentes.

En el caso de la Caja de Seguro Social, los asegurados aportan gran parte de sus ingresos para cubrir las cuotas que establece la ley. También es justo que exijan que se respeten sus derechos.

Las sesiones extraordinarias podrían servir como alternativa para bajar este proyecto a primer debate, mientras eso suceda -posiblemente hasta diciembre- la huelga se mantendrá. No es justo.