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Introducción del Pacífico a la economía moderna

Por: Redacción 14/09/2014

Durante muchos siglos, en la Edad Antigua y Medieval, el comercio, la exploración y la navegación, habían quedado definidas entre los mares de Europa. Aun cuando las naves fenicias partieran de Sidón o Tiro y viajasen a Tartessos, los límites de estos grandes navegantes estaban en el Atlántico norte y el Mediterráneo.

Los romanos por otra parte conocieron tan solo el mare nostrum el Mediterráneo, y durante la Edad Media, solo los vikingos se atrevieron a navegar por los mares del norte hasta llegar a la actual Rusia y hacia el oeste hasta las costas de Terranova en América del Norte a comienzos de la era moderna, cuando el almirante de la Mar Océana, Cristóbal Colón, parte de Cádiz, lo hace hacia el Atlántico, obviamente.

Para inicios del siglo XVI (1500), el mundo comprendía para los europeos tan solo el Atlántico y el Mediterráneo, de los otros mares nada se sabía con certeza, porque las leyendas y los mitos superaban el ingenio de los hombres.

Cuenta el Dr. Celestino Andrés Araúz en el Panamá Hispano, que el rey Fernando solicitó a sus exploradores que encontrasen un paso de mar hacia Catay y Cipango, míticas ciudades orientales construidas en oro, en sus exploraciones a las nuevas tierras.

Para 1513, contando desde el viaje de Rodrigo de Bastidas en 1501, y el almirante Colón en 1502 por las costas de nuestras tierras, había pasado una década. Y no se había descubierto ningún brazo de mar u otro océano. Se estaba en desconocimiento de lo ancho del mundo.

Por otra parte, resulta enigmático que la revelación del conocimiento del océano Pacífico, al mundo de la época, no se haga por exploración o navegación marítima, sino a través de una expedición terrestre, comandada por el insigne Vasco Núñez de Balboa, y además en los siglos anteriores no hubiese la forma de confirmarlo ni por los navegantes más osados de la época, es decir portugueses, venecianos ni otro pueblo europeo.

Sabemos que el almirante chino Zeng He viajó por todos los mares, pero aun así no hay certeza de que haya cruzado lo que se llamaría después Cabo de Hornos en la zona más austral del actual Chile. Sus mapas fueron los que posiblemente Colón tuviese en sus manos.

En otras palabras, el mundo no era conocido en su totalidad, ni los mares ni sus océanos, menos aún los pueblos que habitan en sus contornos.

La revelación del Mar del Sur al mundo es en sí una singularidad histórica, cuando Panquiaco reclama a los castellanos su amor por el oro, los remite a otros reinos, se habla de la existencia de un lugar en donde hay abundancia de metales preciosos; crea en la mente de los europeos una fantasía como las posteriores leyendas de El Dorado, pero que asumió realidad cuando en 1532 se conquista el Imperio Inca, auspiciado por el contrato entre Pizarro, Almagro y Pedrarias, surgido ¿dónde?, en Panamá, y se le llamó el contrato de Panamá.

También cambió el destino de la colonización en Panamá cuando se trasladó del Caribe o Atlántico a la costa Pacífica, fue Panamá la primera ciudad española construida en América para 1519. Y por la necesidad de unir por tierra el Atlántico y ahora el Pacífico, se creó en 1522 el primer eje o nodo de comunicación entre ambos océanos: Panamá-Nombre de Dios.

Así cuando Balboa, el 25 de septiembre de 1513, bajó al océano Pacífico ante el escepticismo de los indígenas cuevas y la alegría y alborozo de los castellanos que lo acompañaban, cabe agregar que en esa expedición iba un explorador negro, de nombre Nuflo de Olano. Debo considerar que debió ser un mozárabe que acompañó a los castellanos en esta faena, luego de salir de España, obviamente.

Finalmente, hay que ponderar que jamás ambos, caciques y españoles, hubiesen podido imaginar el enorme paso que habían logrado, al cruzar desde Subcutí a la actual Tortí de Chepo para vislumbrar el océano Pacífico y ¡revelarlo al mundo!, para decir estamos en el Nuevo Mundo, pero… ¿por dónde se accedió? obviamente que... ¡por Panamá, compatriotas!

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