Inundación política
Desde hace más de una semana, las poblaciones de varias regiones del país, en especial, de la provincia de Chiriquí, viven con temor por las fuertes lluvias que han provocado el desbordamiento del Río Piedra.
Los resultados, incluyendo a los del distrito de Soloy, en la comarca Ngäbe Buglé, son de decenas de casas y varios puentes destruidos.
Además, cientos de familias han sido afectadas y esperan respuestas inmediatas de las autoridades.
En hechos trágicos como este es que se debería ver a la verdadera maquinaria del Gobierno, tan ocupada en menesteres políticos a falta de tres años para las elecciones generales.
Los panameños, sin importar sus banderías políticas, exigen que sus gobernantes mantengan la lucidez para tomar las mejores decisiones, en especial, en momentos de crisis.
Un claro ejemplo de que eso no están pasando en la ex Alianza por el Cambio es la destitución disfrazada del director regional del Sistema Nacional de Protección Civil en Chiriquí que, en pleno desastre, fue enviado de vacaciones.
Las razones esgrimidas por el director general de la entidad, de que el funcionario tenía vacaciones acumuladas, son absurdas, pues si ese fuese el caso, deja en evidencia lo pésimo administrador que es al tomar esa decisión en este momento.
Esta polémica, insustancial para muchos, sí provoca desasosiego en miles de personas que nada tienen que ver con los dimes y diretes desatados tras la ruptura de la alianza de gobierno hace poco más de un mes.
Ya es hora que quienes ostentan el poder den verdaderas muestras de cambio y antepongan sus intereses personales por los de una población necesitada de líderes integrales y no de politiqueros de cada cinco años.
