Inventario anual 2016, no muy halagador
Al finalizar el año 2016, realizamos un inventario objetivo de las actividades desarrolladas por el actual gobierno en todo el país. Al final de diciembre de cada año, reflexionamos en torno al proceso de acciones oficiales frente a las múltiples necesidades de nuestro pueblo generoso y noble. La ocasión es propicia, pues, para analizar la labor cumplida o dejada de cumplir por el régimen Varela, durante dos años y medio (2014-2016).
Mucho hay, sin embargo, en el producto del esfuerzo mancomunado del pueblo panameño, porque es su interés y anhelo, desde hace décadas, ver resueltos sus problemas fundamentales y mejorar sus condiciones de vida en materia de educación, salud, servicios sociales, ciencia, tecnología, economía y cultura.
En realidad, el inventario de lo realizado por el Gobierno no es halagador. Fueron muchas las promesas hechas durante la campaña política de 2014, y un tanto decepcionante lo cumplido hasta el momento. La educación anda sin rumbo, sin guía y sin propósitos fijos; la salud así como los servicios sociales no han sido garantizados en la medida de lo prometido. La vieja práctica del nepotismo, favoritismo y amiguismo en los altos cargos públicos ha sido la tónica de esta administración.
La pobre gestión del Gabinete es muy lenta, como la del propio presidente Varela, se nota mucha improvisación en la toma de decisiones. Instituciones como la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre son un desastre, ni hablar del pésimo servicio del transporte público que indigna a los usuarios. La Caja de Seguro Social va en franco retroceso, debido a la pésima atención que reciben los asegurados. Hay hospitales en construcción en estado ruinoso; falta de medicamentos y médicos especialistas, lo que obligó al director general, Estivenson Girón, a presentar su renuncia del cargo a fines de diciembre de 2016.
El Instituto para la Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos (Ifarhu) está en modo de función mínima. Solo distribuye la beca “universal” politiquera; el Ministerio Público, bajo sospecha de “justicia selectiva”; la Asamblea Nacional se ubica en su nivel más bajo de desprestigio por actos de corrupción; la Corte Suprema de Justicia es, igualmente cuestionada, por morosidad en hacer justicia. En fin, todo el engranaje del gobierno Varela aparece bajo la censura pública, calificado, repito, de lento, ineficiente, figurativo y de apariencia más que de realidad.
Se cuestiona también la entrega de continuos subsidios a cuestas del erario, sin la planificación debida, otorgados con el visto bueno o aprobación del señor presidente. La inseguridad pública y el descuido del aseo urbano (mala recolección de basura), la demanda cotidiana por falta de agua potable en grandes sectores de la comunidad nacional es, sin duda, intolerable.
Se le ha sugerido, de muchas maneras, al presidente Varela, que cambie el Gabinete en razón del poco rendimiento de sus actuales ministros y de otros altos funcionarios de instituciones autónomas, pero ello ha sido infructuoso frente a la actitud contumaz del presidente. Se ha censurado el mal uso del erario en costosos viajes por parte de algunos funcionarios y del propio presidente, sin que rindan cuentas del resultado de esas “misiones”.
Lo más significativo de las realizaciones del actual gobierno fue la celebración de la VII Cumbre de las Américas en Panamá (abril de 2015), y la inauguración de la ampliación del Canal, en julio de 2016.
Pedagogo, escritor, diplomático